Seguridad alimentaria en tiempos del COVID-19

En este boletín, el equipo de Ekpa’palek se enfoca en el tema de la seguridad alimentaria durante una pandemia. En la primera parte se presenta una breve introducción de lo que es la seguridad alimentaria y como una pandemia puede ponerla en riesgo. En la segunda parte, un grupo de mentoras de Ekpa’palek nos cuentan las estrategias que se están implementando en los países donde ellas viven, así como en sus países de origen, para asegurar el derecho básico a la alimentación.

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Fuente: https://flickr.com/photos/wonderlane/49662769878/in/photolist-2iEwFg5-2iyGeA6

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, conocida por sus siglas en inglés como FAO explica que la seguridad alimentaria en una comunidad existe cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficiente alimento para satisfacer sus necesidades nutricionales con el fin de llevar una vida productiva y sana. La Organización Panamericana de la Salud – OPS- ha desarrollado un manual denominado‘Seguridad alimentaria durante una pandemia’, donde entrega una serie de recomendaciones, dirigidas especialmente a gobiernos locales, en temas de seguridad alimentaria. De acuerdo con la OPS las primeras cosas que indican que una pandemia podría causar problemas de seguridad alimentaria son:

  • Se ven afectadas las industrias que dependen de la importación y exportación.
  • Es difícil obtener suministros locales de alimentos.
  • Se interrumpen las actividades económicas.

Aunque la interdependencia global hace que todas las comunidades del mundo corran el riesgo de sufrir inseguridad alimentaria durante una pandemia, existen poblaciones más vulnerables que otras. Las poblaciones más expuestas a riesgo en la mayoría de las situaciones de emergencia son aquellas que ya están batallando con el hambre, la salud y la pobreza. La siguiente tabla tomada del manual de la OPS, describe los grupos en riesgo durante una pandemia.

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Fuente: OPS Seguridad Alimentaria

La emergencia del COVID19 ha visibilizado el rol que los trabajadores que hacen el sistema alimenticio cumplen en el bienestar de una sociedad, así también como las condiciones negativas en las que cumplen este rol. Actualmente, las personas que hacen el sistema alimenticio, desde los campesinos, los transportistas, los distribuidores, y trabajadores en supermercados son considerados los trabajadores esenciales para asegurar la seguridad alimentaria de las comunidades. Sin embargo, en varios países estos trabajadores son los que reciben los salarios más bajos, tienen menos acceso a seguros de salud, o son más propensos a sufrir de pobreza e inseguridad alimentaria.

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Photo by John Lambeth on Pexels.com

Otro de los tópicos claves a considerar en el tema de seguridad alimentaria durante una pandemia es la calidad de alimentación. Hoy en día se habla de la necesidad de alimentarse de un modo que se fortalezca el sistema inmunológico de una persona. Varios expertos enfatizan que la seguridad alimentaria significa calidad y no cantidad. Es decir que la alimentación debe ser balanceada y la preparación y manipulación de los alimentos deben seguir estrictas medidas de higiene. Investigaciones recientes han demostrado que el microbioma intestinal desempeña un papel esencial en la respuesta inmune del cuerpo a las infecciones y en el mantenimiento de la salud en general. Por lo tanto, es necesario que los gobiernos locales aseguren la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad para los consumidores. La Escuela de Salud Publica de Harvard, Harvard T.H. CHAN, mantiene el sitio“Seguridad de los alimentos, nutrición, y bienestar durante COVID-19” donde actualiza permanentemente información sobre salud nutricional para el público en general.

En la siguiente parte de este boletín, varias colaboradoras de Ekpa’palek nos cuentan las acciones que se están tomando en sus comunidades para asegurar el acceso a los alimentos.

Desde Francia, Edith nos cuenta que, aunque hay restricciones en la movilidad de la gente y los mercados locales han cerrado, aun es posible conseguir alimentos en los grandes supermercados. Ella también nos cuenta que Perú, su país de origen, el gobierno central ha otorgado bonos de dinero para que las personas más vulnerable puedan comprar sus alimentos. Sin embargo, ella menciona que la especulación en los precios de los alimentos es un problema que está afectando la seguridad alimentaria en el Perú.

Desde Holanda, Clarissa nos cuenta que, en la ciudad donde ella vive el acceso a alimentos también esta afectado por las restricciones en la movilidad y las recomendaciones de distancia social. “Se recomienda que vaya una sola persona a hacer las compras de comida y que no se compre al por mayor. Desde hace una semana los supermercados han comenzado a obligarte a entrar con un carrito de compras a sus tiendas, me imagino que esto es para promover que haya un distanciamiento entre personas de al menos 1 metro”.

Desde Australia, Katia nos cuenta que, en este país se está promoviendo la seguridad en la producción, procesamiento y distribución de los alimentos: “En Australia se están buscando mantener la seguridad de granjas productoras con medidas restrictivas en sus procesos, por ejemplo, que los trabajadores cumplan a cabalidad con las medidas restrictivas y de distanciamiento social. Algunas empresas de aviación han decidido cambiar el transporte de pasajeros por cargo. Este cargo es principalmente de alimentos perecederos que deben llegar a otros lugares de Australia, así como a otros países”. A pesar de las medidas que Australia está tomando para asegurar la seguridad alimentaria, Kathya nos cuenta que ha habido un incremento en los precios de varios alimentos básicos como los lácteos , carnes, frutas y verduras.

Desde Alemania, Alexa nos cuenta que los grandes supermercados y algunas tiendas locales se mantienen abiertos para asegurar la disponibilidad de alimentos. Ella procura abastecerse de alimentos cada semana, y de preferencia en las tiendas locales. Nos cuenta también que en su hogar han decidido incrementar la ingesta de verduras y frutas frescas. Alexa llama la atención sobre la situación de inseguridad alimentaria que viven varios grupos sin techo o que viven en refugios en Alemania. En el caso de Chile, el país de origen de Alexa, ella nos cuenta que la crisis del COVID19 está poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de muchos, ya que varias familias ya estaban afectadas por inequidades sociales y económicas previo a esta pandemia. Alexa rescata que el espíritu comunitario y solidario de la gente de Chile, ha motivado iniciativas para de manera autónoma y por autogestión acceder a alimentos durante esta emergencia.

En Canadá, específicamente en la provincia de Alberta, las restricciones de movilidad se han ido incrementando a tal punto que todos los negocios, excepto los servicios esenciales, están cerrados. En los supermercados hay una restricción de que no pueden estar más de 50 personas al mismo tiempo en estos lugares. En la zona donde vivo alimentarse bien siempre ha sido lujo ya que no existe una agricultura local, y al ser una economía basada en la producción de petróleo, todo es muy caro, los alimentos se importan de otras provincias o países. Desde que vine a Canadá, y especialmente en el invierno, mi dieta se basa en el consumo de frutas congeladas y vegetales enlatados. Ahora, mi dieta sigue igual, aunque estoy consumiendo mas frutos secos y semillas. En Ecuador, mi país de origen, el COVID19 esta causando un verdadero desastre. Desde hace casi un mes se iniciaron fuertes medidas que restringen la movilidad de las personas en todo el país. Sin embargo, estas restricciones no han logrado disminuir la curva de contagios, que al contrario va en aumento. Hoy en día la gente tiene temor de salir al supermercado y comienza a sentir la escasez de alimentos en sus hogares. Varios gobiernos locales y organizaciones campesinas se están organizando para entregar canastas de productos frescos a los domicilios de la gente, especialmente en las ciudades. Ante el aumento de casos y la poca respuesta del gobierno central, la gran mayoría de las personas en Ecuador buscan refugio en los alimentos naturales y la medicina ancestral para fortalecer su sistema inmunológico.

En esta última parte, las colaboradoras de esta semana alientan a los lectores de este boletín a combinar una alimentación saludable con ejercicio físico. El ejercicio no solo nos ayuda a mantenernos activos y quemar calorías, sino que también nos permite fortalecer nuestra salud mental y reducir el estrés. Clarissa corre al menos 30 minutos interdiario (allá está permitido una actividad de ejercicios al aire libre por día), Edith va al gym virtual en su hogar, y, yo hago yoga online todos los días.

Gracias por leer y compartir,`también te recomedamos que veas nuestro primer bolletín:

Ekpa’palek para América Latina: una serie de recomendaciones para mitigar los estragos del coronavirus en nuestra región.

Verónica Santafé Troncoso, conoce más sobre su trabajo e investigación en su sitio web: co-creativetourism

Como la ciencia nos aleja del conflicto y nos une en nuestras diferencias

…Arauca tierra soñada por el sol https://www.youtube.com/watch?v=S2CwBHVgAD8 ” esta tierra de llaneros se ve cada día estigmatizada por el conflicto armado, uno del que ya la mayoría de los colombianos estamos cansados, porque cada día de guerra, cada muerto en nuestra tierra le roba un científico, un artista, un poeta, a nuestra sociedad. Y los medios, ni que decir cumplen su papel para resaltar los actos violentos, sin mediar que están manteniendo el estigma en contra de un pueblo. Porque cuando sales de una zona roja en el interior del país los ciudadanos te miran con desdén, se preguntan cosas, incluso te tildan de pertenecer a ciertos grupos, vulnerando tu humanidad.

“Arauca tierra soñada por el sol”
Puesta de sol sobre el Río Arauca- un día de “verano” (temporada seca).

Esta es mi historia:

            – Era el mejor día de la semana ya que teníamos educación física y debíamos ir en uniforme deportivo al cole, justo me estaba poniendo las medias ni siquiera alcancé a colocarme los zapatos cuando un sonido estruendoso, hizo vibrar las ventanas de mi habitación, en ese momento no supe por qué. La onda continua, a través de mí, me estremecí, sentí pánico y corrí hacía donde mi madre que nos abrazó y nos tranquilizó a mí y mis hermanas. Parecía que el tiempo andaba más despacio a medida que la onda se expandía. Ya en los brazos de mi madre sentimos calma, después de un par de llamadas, la noticia llegó. Nuestro colegio (Cristo Rey) había sido blanco de un atentado.

El presidente visitaría una de las zonas más atacadas por el conflicto armado, y uno de los sitios que estaba en su lista de lugares que podrían ser escogidos como sede del Consejo Comunal de Gobierno era mi colegio. Explotó sobre las 6:00 am en octubre del 2002 (yo tenía 8 años) justo cuando los niños estaban llegando y no una hora después cuando las aulas estaban llenas, junto con mis hermanas siempre llegábamos tarde al cole porque nos demorábamos en alistarnos, ese día, todos los niños del colegio y sus familias dieron gracias por llegar tarde. En el atentado murieron un oficial antiexplosivo y ocasionó heridas a otra agente de la Policía, que falleció unas horas después y sólo un niño presentó heridas leves.

Vivir en una zona roja hace que sea normal escuchar palabras terminadas en el adjetivo “-bomba” como por ejemplo, una “ciclabomba”, un “carrobomba”, etc. Con el tiempo mi colegio lo apodaron “Cristobomba”. Esto me resultaba normal. Sin embargo, no fue hasta que llegué a la universidad que me di cuenta de que no lo era.

En un contexto como el que les acabo de narrar, somos pocos los niños que nos permitimos soñar. Encontré un camino, metódico, de constante aprendizaje, decidí estudiar ciencias básicas o puras, siempre en busca de la verdad, de la belleza, además, el conocimiento era algo que me intrigaba.

Estudiar en una universidad pública “me abrió los ojos, los oídos” en muchos sentidos y más importante el pensamiento, porque encuentras personas de diferentes zonas del país, de la región. Las experiencias de la vida universitaria me dieron la opción de pensar más allá del conflicto. Los mismos “tropeles” me confirmaban con más ahínco que el camino era la ciencia.

Porque literalmente me alejó del conflicto, puesto que pasé de vivir en una zona de guerra, atentados y muerte a una ciudad en donde los problemas eran otros… Sin embargo, mi raza llanera me empujaba siempre pa´ lante a superar cada obstáculo y de recompensa obtuve conocimiento, y uno que otro reconocimiento. Eventualmente, los trabajos de clase se convirtieron en congresos, y estos en viajes y experiencias, las cuales permitieron conocer  otros investigadores; interactuar en este ambiente científico genera un cambio de pensamiento…

El desarrollo científico permite que las sociedades puedan avanzar, contrario a lo que el conflicto nos ha dejado, esto lo aprendí de los maestros que transmiten su pasión por la ciencia y por la labor científica, por enseñar y estar en constante aprendizaje ellos fueron mi inspiración para soñar aún más, bueno, digo soñar pero realmente son metas. Así mismo, es nuestro deber como jóvenes investigadores generar ese desarrollo científico que permita que nuestros entornos crezcan y que dejemos en la historia el conflicto. Para así, escribir más artículos científicos, más poesía, más arte y escribir en consenso el futuro, uno que tenga oportunidades para todos.

Durante una presentación de mujeres en la ciencia en febrero de 2018 en el Laboratorio de Genética y Biotecnología-UIS.

Daniela Mojica, estudiante Colombiana y mentee Ekpa’palek.

Nací mujer y NO DEBO morir por serlo. Por Deysi Varillas.

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Desde que tengo uso de razón he sido testigo de casos de violencia a la mujer en cualquiera de sus formas, pero claro, cuando niña creía que con el paso del tiempo eso se reduciría y en el mejor de los casos se extinguiría, hoy se torna como una utopía, como un sueño inalcanzable, y se convierte en una pesadilla. ¡Así es!  En una pesadilla que cada día cobra más víctimas y que parece imposible detener.

En América Latina, como casi en todo el resto del mundo el feminicidio avergüenza, las cifras son realmente alarmantes, en mi país – Perú – esto se agudiza, al día se registran 135 mujeres maltratadas en sus propios hogares. Según los datos que aporta el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (*) hasta el mes de Julio han muerto 71 mujeres por esta causa. Convirtiéndonos así en el segundo país con los índices de feminicidio más altos en Latinoamérica.

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A raíz de ello es que se motivó una movilización denominada “#Ni una menos”, marcha que ya se había realizado en algunos otros países del continente, como Argentina, Chile, Uruguay, etc. La acogida fue impresionante, miles de mujeres tomaron las calles, a ello también se sumaron algunos hombres, niños, autoridades, entre otros. En algunos carteles pude identificar frases como:

“Mujer escucha y únete a la lucha”, “Ni una menos”

propiamente dicho, y debo hacer hincapié en que fue tendencia en redes sociales, y una que llamó mucho mi atención que decía,

“Nací mujer y no quiero morir por serlo”

¿Es que acaso el ser mujer te condena a la muerte?

En una sociedad tan machista, y tan arraigada a estereotipos medievales, estamos en clara desventaja. Y ojo que esto no se trata de quién es más fuerte o quién es mejor, no es una disputa de géneros, es simple y sencillamente, que se respeten nuestros derechos, que se respete nuestra dignidad, y claro está es un tema real que compete e involucra a todos, ciudadanos, autoridades y sobre todo tú ¡MUJER! valórate, si alguien atenta contra tus derechos levanta tu voz de protesta y hazte escuchar.

Hoy escribo estas líneas por aquellas que se quedaron calladas, por miedo, por vergüenza por el tan temido “Que dirán”, porque no debe volver a repetirse, porque si sufres de maltrato debes denunciar, porque nadie tiene derecho a tocarte si tu no lo quieres, porque nadie puede insultarte, ni discriminarte.

Pero también lo escribo en honor a aquellas que vienen luchando y demostrando que no somos el sexo débil, a ese gran porcentaje de mujeres trabajadoras, emprendedoras, a aquellas profesionales, estudiantes, que se involucran con la causa y que se atreven.

Aunque ya no es extraño leer en los diarios o ver en las noticias casos de violencia a la mujer, es hora de cambiar esa realidad. Es una tarea dura, ardua, que depende de ti, de mí, y de todos y todas.

Es una lucha constante, que ahora parece difícil pero quizá en un futuro esto sea solo historia.


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Deysi Varillas. 19 años. Estudiante de la Escuela Profesional de Ciencia Política de la Universidad Pedro Ruiz Gallo. Lambayeque. Perú.

Hola, mi nombre es Deysi Varillas Salazar, tengo 19 años,  y soy estudiante de la Escuela Profesional de Ciencia Política de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo – Lambayeque- Actualmente curso el 3º año, Participo en algunos grupos juveniles como la Asociación de Scouts de Baden Powell y voluntariado. Cuando supe de Ekpapalek me pareció genial e importante que existan organizaciones preocupadas e interesadas por el empoderamiento de la mujer y todo lo que ello implica. Y fue  justamente lo que me motivó a escribir.

El tema que abordo, es un tema real, un problema evidente, y aunque la mujer en el Perú y en general en el mundo ha venido ganando espacios, a base de esfuerzo y méritos, aún sigue siendo víctima de algunos abusos que como hemos visto tienen como desenlace nefasto la muerte. Esto a su vez, es un llamado de atención a estar alertas y vigilantes, a que sumemos fuerzas, y a que sigamos trabajando por conseguir una sociedad justa, con igualdad de oportunidades,  pero que no solo quede en teoría sino que se vea y se note en la práctica en el día a día, Ese es nuestro reto,  y tenemos que seguir trabajando por conseguirlo… solo me queda decir, No elegí nacer mujer, pero estoy feliz por serlo. ¡Adelante!


(*) RESUMEN ESTADÍSTICO DE VIOLENCIA FEMINICIDA. Período: Enero – Julio 2016 (Preliminar). MInisterio de la mujer y poblaciones vulnerables.