¿Qué te convierte en un buen mentoreado (mentee)?

Durante la Reunión General Anual de la Global Young Academy (Academia Global de Jóvenes Científicos/as) en Alemania tuvimos la gran oportunidad de hacer un Facebook Live con tres mentores Ekpa’palek:

Paulina Carmona: Chilena, bióloga molecular y posdoctorada en la Universidad de California Davis en Estados Unidos.

Alejandro de la Puente: Peruano, físico que trabaja como director asociado en la Academia de Ciencias de Nueva York en Estados Unidos.

Felix Moronta: Venezolano, microbiólogo que trabaja en el ICGBE como especialista del programa en organismos modificados genéticamente.

Durante este Facebook Live conversaron acerca de diferentes temas y respondieron preguntas del público como por ejemplo:

  • ¿Cuáles son las habilidades blandas que los/as estudiantes necesitan para desarrollarse profesionalmente?
  • ¿Cómo me preparo para ser un buen mentee y generar una buena relación con mi mentor?
  • ¿Cuál es la importancia de manejar idiomas?
  • ¿Cuál es el principal problema que encuentran en los mentees (estudiantes latinos)?
  • ¿Cómo puedo construir relaciones duraderas con otros profesionales?
  • ¿Qué los motiva a ser mentores en Ekpa’palek?

Esperamos este video te ayude en tu desarrollo profesional y no te olvides que puedes contactar a nuestros mentores de forma gratuita en nuestra website!

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Como la ciencia nos aleja del conflicto y nos une en nuestras diferencias

…Arauca tierra soñada por el sol https://www.youtube.com/watch?v=S2CwBHVgAD8 ” esta tierra de llaneros se ve cada día estigmatizada por el conflicto armado, uno del que ya la mayoría de los colombianos estamos cansados, porque cada día de guerra, cada muerto en nuestra tierra le roba un científico, un artista, un poeta, a nuestra sociedad. Y los medios, ni que decir cumplen su papel para resaltar los actos violentos, sin mediar que están manteniendo el estigma en contra de un pueblo. Porque cuando sales de una zona roja en el interior del país los ciudadanos te miran con desdén, se preguntan cosas, incluso te tildan de pertenecer a ciertos grupos, vulnerando tu humanidad.

“Arauca tierra soñada por el sol”
Puesta de sol sobre el Río Arauca- un día de “verano” (temporada seca).

Esta es mi historia:

            – Era el mejor día de la semana ya que teníamos educación física y debíamos ir en uniforme deportivo al cole, justo me estaba poniendo las medias ni siquiera alcancé a colocarme los zapatos cuando un sonido estruendoso, hizo vibrar las ventanas de mi habitación, en ese momento no supe por qué. La onda continua, a través de mí, me estremecí, sentí pánico y corrí hacía donde mi madre que nos abrazó y nos tranquilizó a mí y mis hermanas. Parecía que el tiempo andaba más despacio a medida que la onda se expandía. Ya en los brazos de mi madre sentimos calma, después de un par de llamadas, la noticia llegó. Nuestro colegio (Cristo Rey) había sido blanco de un atentado.

El presidente visitaría una de las zonas más atacadas por el conflicto armado, y uno de los sitios que estaba en su lista de lugares que podrían ser escogidos como sede del Consejo Comunal de Gobierno era mi colegio. Explotó sobre las 6:00 am en octubre del 2002 (yo tenía 8 años) justo cuando los niños estaban llegando y no una hora después cuando las aulas estaban llenas, junto con mis hermanas siempre llegábamos tarde al cole porque nos demorábamos en alistarnos, ese día, todos los niños del colegio y sus familias dieron gracias por llegar tarde. En el atentado murieron un oficial antiexplosivo y ocasionó heridas a otra agente de la Policía, que falleció unas horas después y sólo un niño presentó heridas leves.

Vivir en una zona roja hace que sea normal escuchar palabras terminadas en el adjetivo “-bomba” como por ejemplo, una “ciclabomba”, un “carrobomba”, etc. Con el tiempo mi colegio lo apodaron “Cristobomba”. Esto me resultaba normal. Sin embargo, no fue hasta que llegué a la universidad que me di cuenta de que no lo era.

En un contexto como el que les acabo de narrar, somos pocos los niños que nos permitimos soñar. Encontré un camino, metódico, de constante aprendizaje, decidí estudiar ciencias básicas o puras, siempre en busca de la verdad, de la belleza, además, el conocimiento era algo que me intrigaba.

Estudiar en una universidad pública “me abrió los ojos, los oídos” en muchos sentidos y más importante el pensamiento, porque encuentras personas de diferentes zonas del país, de la región. Las experiencias de la vida universitaria me dieron la opción de pensar más allá del conflicto. Los mismos “tropeles” me confirmaban con más ahínco que el camino era la ciencia.

Porque literalmente me alejó del conflicto, puesto que pasé de vivir en una zona de guerra, atentados y muerte a una ciudad en donde los problemas eran otros… Sin embargo, mi raza llanera me empujaba siempre pa´ lante a superar cada obstáculo y de recompensa obtuve conocimiento, y uno que otro reconocimiento. Eventualmente, los trabajos de clase se convirtieron en congresos, y estos en viajes y experiencias, las cuales permitieron conocer  otros investigadores; interactuar en este ambiente científico genera un cambio de pensamiento…

El desarrollo científico permite que las sociedades puedan avanzar, contrario a lo que el conflicto nos ha dejado, esto lo aprendí de los maestros que transmiten su pasión por la ciencia y por la labor científica, por enseñar y estar en constante aprendizaje ellos fueron mi inspiración para soñar aún más, bueno, digo soñar pero realmente son metas. Así mismo, es nuestro deber como jóvenes investigadores generar ese desarrollo científico que permita que nuestros entornos crezcan y que dejemos en la historia el conflicto. Para así, escribir más artículos científicos, más poesía, más arte y escribir en consenso el futuro, uno que tenga oportunidades para todos.

Durante una presentación de mujeres en la ciencia en febrero de 2018 en el Laboratorio de Genética y Biotecnología-UIS.