Maltrato y violencia: ¿Cómo diferenciarlo?

Cuando pensamos en maltrato nos referimos a la agresión contra una persona y sus derechos humanos. El maltrato es cada ataque físico o moral que un ser humano ejerce sobre otro para tener poder.

La violencia, para la OMS (Organización Mundial de la Salud) , significa “el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas posibilidades de causar lesiones, muertes, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”, y procede a clasificarla en tres categorías fundamentales: la violencia contra uno mismo, que englobaría los comportamientos suicidas; la violencia interpersonal (que a su vez se subdivide en intrafamiliar y comunitaria o entre individuos no relacionados), y la colectiva (propia de un grupo de personas contra otro con fines políticos, económicos o sociales).

Luego de analizar ambos conceptos, mi conclusión es que primero es el maltrato porque las heridas quedan en el alma  y luego la violencia, porque se va a la agresión física.

Muchas veces los padres gritan… El hecho no es que griten, si no el contenido ofensivo de sus gritos.

Por ejemplo: Si una persona crece recibiendo maltrato verbal o psicológico, y los padres aceptamos que sea “normal”, de esta forma aprendemos a maltratar a las personas y nos armamos de prejuicios.

Aquí aparece lo que llamamos autoestima; la autoestima baja, aparece del maltrato verbal de personas importantes para nosotros. Si estas personas constantemente nos dicen de forma ofensivas como, por ejemplo: ¡Eres un bueno para nada! O si te equivocas en algo importante ¡siempre te pasa lo mismo eres un tonto! Eso afectará la creencia en nosotros mismos.

Si realmente no intentas, no te equivocas; no conoceras hasta donde puedes llegar a crecer como persona. Cada error cada equivocación te ayuda a mejorar tu actitud frente a la vida.

El maltrato es la puerta a la violencia si permitimos estos maltratos desde pequeños pues cuando seamos adultos no nos afectará que algunas personas ejerzan violencia con nosotros. Ya sea tus padres, pareja,  jefe, amigo y hasta el profesor.

El punto clave está en conocer tus puntos de fortalezas y oportunidades personales. Les contare un ejemplo de maltrato:

Cuando tenía 26 años un ex – novio, si ex novio porque íbamos a casarnos, me dijo que la universidad era para los inteligentes y aplicados. El agredía en silencio, era celoso, manipulador. Primero parecía maltrato, hasta que un día me levanto la mano, reiteradas veces. Hasta que un día me pide matrimonio y me puse a pensar que el hombre violento jamás se cura, solo descansa.

Me llene de valor y le dije un día que quería regresar a la universidad; el se puso como un loco y me dijo: “no! que jamás iría a la universidad”. Después de casi 9 años de enamorados le dije que se fuera, que no quería verlo más en mi vida, que yo he nacido para la universidad y muchas otras cosas más, que para lo que no había nacido era para estar con un hombre que no me merecía.

Y así fue, evalué mi situación y vi que por el me alejé del mundo no tenía muchos amigos, etc. Comencé de nuevo, reconocí mis fortalezas que son:  soy inteligente, creativa y me gusta hacer amigos. ¡Y las oportunidades que me ofrecía la vida de hacer nuevos amigos y arriesgarme a continuar mis estudios porque el que no arriesga no gana!

Ahora tengo 30 años he terminado mi carrera y tengo muchos contactos,  no me dejo maltratar por nadie, si me equivoco lo reconozco pero sigo porque todos tenemos derecho a equivocarnos. A caer y levantar.

 

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Yody, trabajando como psicologa. 

 

Tienes que cuidar tu moral, nadie tiene derecho a maltratarte, porque si lo permites luego viene la violencia y se volverá un circulo vicioso.

Escrito por: Yody Ortiz, Psicologa.

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Té de orégano y copa menstrual, por favor.

Mi primer periodo llegó años después que el del promedio de mis amigas del cole. Soñaba con aquella vez en la que vería sangre salir de ahí, comía betarragas y le decía a mi mamá “mira, ya estoy sangrando” porque era la única de las cuarenta alumnas del salón a la que aún no le había venido.

Cuando al fin llegó el día, absolutamente todas las ilusiones que había creado en torno a la regla se desvanecieron como castillos de naipes. El dolor de panza era tan intenso que pasé horas sentada en el baño pensando que se trataba de una indigestión, pero no, pasaba de sentir frío a sentir calor en cuestión de segundos, sentía una burbuja bajando constantemente entre mis piernas y cayendo nunca. Y como cereza del pastel: Las toallas higiénicas.

A principios del 2000 la menstruación todavía era un tabú, no muy distinto de estas épocas, felizmente hoy en día tenemos otras alternativas. En esos tiempos las toallas con alas eran novedad y mancharte al menos una vez al mes era común.

A muchas de mis compañeras del cole se les exoneraba de la clase de educación física durante su periodo, yo misma me he considerado un saco inútil relleno de sangre durante esos días y no solo por el dolor sino por la irritación al caminar con la toalla entre las piernas, intenté alguna vez con los tampones pero prefería incluso los toallines de tela, a lo old school (pregunten en casa y sabrán de qué hablo), hasta el periodo pasado que utilicé por primera vez mi copa menstrual.

Es tal como te la imaginas, es una copa que se inserta desde la vagina y que recibe la sangre que sale de tu cuerpo. Es de silicona por lo que es mucho más gentil y duradera que un tampón, estos además absorben la sangre y con ella cualquier otra humedad de tu cuello uterino, a diferencia de la copa que solo recibe la sangre y la almacena hasta el cambio. Va de manera interna y se adapta a tu forma por lo que no necesitas usar protectores. Se pone mejor aún: Dura hasta doce horas (lo sano es 8, pero depende mucho de tu flujo) y su tiempo de vida es de hasta diez años con el correcto cuidado y limpieza. ¿Suenan las campanas del ahorro? Pues hay más.

Lo más difícil, debo admitir, fue ponérmela por primera vez. Es muy importante elegir una talla correcta, necesité un espejo y buen pulso. Después de algún tiempo vi mi vagina en el reflejo y esto es algo que recomiendo muchísimo como parte del cuidado personal, de esa forma nos conocemos un poco más y podemos controlar cualquier irregularidad. Como todos los días hice mis dos horas de cardio y luego me duché pero algo en mi cabeza me decía que no era higiénico dejarme la copa puesta después del ejercicio, lo que no es necesariamente cierto pero además me mataba la curiosidad así que sentada en la taza del baño y con un poco de esfuerzo natural por ser la primera vez, jalé la copita y pude ver el contenido.

En ese momento sentí que había perdido años de mi vida eligiendo entre toalla de algodón o rapisec, extra larga con alas y olor a manzanilla o si el tampón con aplicador o el ultra absorbente con riesgo de síndrome de shock tóxico. Vi por primera vez mi sangre real, su olor real sin perfumantes artificiales, su color real, sin bordes azules antiderrame, su textura real.

Durante años nos hemos avergonzado de esa sangre, todos los comerciales nos dicen lo horrible que sería mancharnos, todo el esfuerzo que debemos hacer para ocultar el olor y qué es lo que nos va a proteger más durante la noche sin embargo nadie nos habla de cómo se debe ver esa sangre o de cómo su color o textura nos pueden dar luces sobre nuestra salud.

Si, como a mí, a ti te gusta ir incluso más allá, entonces sugiero muchísimo utilizarla como abono en plantas o como tratamiento capilar y te invito a dejar de avergonzarte de tu menstruación, te invito a conectarte con tu sangre y a descubrir a tu sanadora con ella, empieza viendo su color y textura, si crees que algo no anda bien ve con tu doctora o doctor, entiende su forma dependiendo de los días o de lo que ingieres. Y si ya eres una de nosotras, te pido que le aconsejes esto a alguien más.

Autor: Victora Mendoza

Trabajando con Niñas y Adolescentes: ¿Que hago si un hombre me pega…?

Gracias a la invitación de un grupo de chicas dedicadas a empoderar niñas y adolescentes entre 10 y 14 años, denominado Wiñay, regresé casi 15 años después al distrito donde estudie mi educación primaria: San Juan de Lurigancho.

De los más de 9 millones 752 mil habitantes de Lima, más de un millón habitan en San Juan de Lurigancho, siendo así el distrito más poblado. Más del  50% de sus habitantes es menor de 29 años y el número de niños y adolescentes en edad escolar asciende a 300 000 mil. Así de grande, poblado, joven y niño es este distrito. Pero es también un distrito con altos índices de violencia, de vandalismo, incidencia de pandillas juveniles, robos, asaltos y pobreza (24 % de su población).

Cuando yo viví ahí entre los 7 y los 11 años, me parecía un lugar hermoso, mi vida no pasaba del colegio y del parque frente a mi casa, tenía amigos, primos y tías que cuidaban de mí y me acompañaban a todos lados. Cuando empecé la universidad, regresé a vivir ahí entre los 18 y los 20 años; en esa época vi un lugar diferente: me robaron la mochila una vez y el celular en dos oportunidades (una de ellas me empujaron al asfalto para que yo suelte el celular y me lastime las rodillas), una vez regresando de noche paso junto a mí un joven mostrándome sus genitales mientras se masturbaba, y ya olvidé cuantas veces unos señores mayores con palabras morbosas se ofrecieron a acompañarme a mi casa a cambio de “un besito” como me decían. Siempre me pregunté si tanto había cambiado el lugar en el que vivía en 7 años, o es que siempre había sido así y de niña y gracias a la protección que me rodeaba no lo note. De cuando en cuando había vuelto a San Juan de Lurigancho (SJL), para la boda de un primo, el bautizo de un sobrino, o visitar a mi abuela; pero por lo general no solía ir. Y cuando toda la familia que vivía en SJL emigró a otro país, y mi abuela vendió su casa, simplemente deje de ir.

A mis 33 años pertenezco al grupo Ekpapalek Mujeres, a donde llegué invitada por mi amiga Clarissa; nuestro objetivo es empoderar niñas y adolescentes y tratar de cambiar los role model de nuestra sociedad peruana prevalentemente machista. Si, teníamos mucho en común con Wiñay. Pero Wiñay tenía algo que nosotras no teníamos, ellas tenían un grupo focalizado de chicas del distrito de SJL en capacitación para transformarlas en “LIDEREZAS”, dándoles charlas de educación sexual, pubertad, prevención de ETS, liderazgo, autoestima, entre otros temas. Las LIDEREZAS tenían a su cargo a otras chicas de su misma edad  a quienes debían incentivar a asistir a las charlas, una suerte de “amiga elegida que anima a otras amigas en su crecimiento personal”. Y es ahí cuando Wiñay invita a las miembros de Ekpapalek Mujeres a dar charlas sobre temas específicos, en mi caso me toco dar la charla/taller de “Prevención de Violencia de Genero”.

El día que me toco dar la charla, sentí que volvía a SJL luego de mucho tiempo. Veía las casas diferentes, las pistas nuevas, el metro funcionando! (nunca había visto un metro en ese lugar siendo niña), enormes centros comerciales, y mucha gente.  Cuando llegue al lugar donde me citaron, me recibió con mucha buena vibra Karla, vi en sus ojos entusiasmo y emoción. Cuando ingresé al aula donde me tocaba brindar la charla, me esperaban 15 chicas con tanto entusiasmo que me sentí nerviosa.

El problema en SJL es el siguiente. Adolescencia, necesidad por estar conectada a las redes sociales, estar a la moda, poca autoestima y pobreza, son malas combinaciones. Las casi adolescentes (algunas tienen apenas 10) dejan que chicos u hombres mayores toquen sus partes íntimas a cambio de dinero para recargar sus teléfonos prepagos, y algunas veces llegaban a mandar fotos de sus cuerpos desnudos por cantidades mayores de dinero. Y en un distrito donde los embarazos adolescentes tienen una alta incidencia, la tasa de desempleo es mayor en mujeres que en hombres, y que en el 2009 las comisarias del distrito recibieron 5314 denuncias por violencia contra la mujer (Algo mas de 10 denuncias por día!), estas chicas no tienen muchos “role models” en quien fijarse y decir “Yo quiero salir adelante como esta mujer!”. La situación dominante y controladora sobre la mujer, es frecuente, se ve en la familia, en el noviazgo y en el matrimonio, y se llega a “normalizar” una situación “no-normal”, donde poco a poco la mujer tiende a perder la autonomía sobre su cuerpo y con ello la autonomía sobre sus decisiones y la capacidad de ejercer sus derechos. Una niña que crece “creyendo” que no podrá salir adelante sola, y que la función de proveedor y de la toma decisiones corresponde a su pareja, será una mujer que repita el ciclo, y por tanto repita las estadísticas.

Es el análisis, humilde que puedo hacer, desde los estudios que tengo y la experiencia vivida. Pero el objetivo no cambia, con o sin análisis, me dediqué 3 horas a hablares sobre que era la violencia de género. Que violencia de género no es solo que un hombre venga y te golpee, sino que también es violencia cuando te insulta, te humilla, te disminuye, se adueña de tus logros e ideas, se burla de ti, se burla de tu cuerpo, cuando quiere tocar tu cuerpo sin tu consentimiento, cuando te grita en la calle alguna frase o palabra cargada de morbo vulgar pretendiendo que te sientas halagada, cuando el profesor cree que por ser chica eres mala en matemáticas, cuando te quieren forzar a hacer algo que no quieres. Violencia de género, está ahí, en todos lados y una debe identificarla para poder enfrentarse a ella y proyectarse en erradicarla. Que nuestros cuerpos, son nuestros, tengamos 2, 5 o 20 años o la edad que sea, y son bellos como son. Y en especial, que la chica que está al lado es tu amiga, tu compañera, y nunca tu enemiga.

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Las chicas hicieron todo tipo de preguntas toda la charla, y sus preguntas reflejaban la realidad que vivían:

“Que hacemos si alguien nos toca y vamos a la policía, y la policía no nos cree?” “Que hago si un chico me pega y voy a las autoridades y no me defienden?” “Porque cuando nos defendemos del acoso callejero nos llaman locas o malcriadas?” “Como hago para terminar con un chico que me dice que si lo dejo, se mata?”

Escuchar estas preguntas en MUJERES de 30 o más años, podría ser menos bizarro que escucharlo de niñas de 11 años!

¿Qué estamos haciendo por las niñas de SJL y de todo el Perú, para que una niña de 11 años sepa que si un hombre le pega la policía no la va a defender?

Ósea si te defiendes eres loca, si dejas a un chico este amenaza con matarse, y si te pega vas a la policía y la policía no te cree. ¿En qué momento caímos en este círculo vicioso que ya es absorbido como “natural” por chicas menores de 15 años?

La charla, las dinámicas, las chicas fueron espectaculares, fue una experiencia poderosa llena de energía y de ánimos para continuar con este trabajo.

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Trabajando con las niñas. Gracias Wiñay.

Pero cuando llegué casa y  repase los videos y fotos de la actividad que tenía guardados en el celular, realmente me sentí pequeña. Esta charla había sido solo para 15 niñas del populoso, monstruoso, enorme y gigantesco SJL: QUINCE! Si de estas QUINCE chicas, una sola continua con lo enseñado, espero se cumpla lo dicho por el Dr. John Gang:

“Educar a una mujer, es educar a una nación entera”,

y así mas adelante ni en San Juan de Lurigancho, ni en Lima, ni en Perú, ninguna niña tendría que preguntarse: ¿Qué pasa si un hombre me pega….?

 

Estadísticas tomadas de: INEI: http://www.inei.gob.pe/estadisticas/indice-tematico/

Wiñay: www.facebook.com/winayparacrecer/

Ekpapalek Mujeres: www.facebook.com/ekpapalekmujeres/

 

Estudio una MAESTRIA o un DOCTORADO?

¿Alguna vez te has preguntado si deberías estudiar una maestría o si es mejor estudiar de frente un doctorado (PhD)? En este artículo tenemos información que te ayudará a resolver esta pregunta. En Ekpa’palek decidimos abordar este tema ya que constantemente recibimos esta pregunta de nuestros mentees.

Este es un artículo muy especial escrito en conjunto por la directora de Ekpa’palek Clarissa Ríos (candidata de doctorado en la Universidad de Queensland, Australia), la mentora Rossana Maguiña (Master en Biología y Research Assistant en Temple University, Estados Unidos) y nuestra excelente mentee Sol Fernández, quien es estudiante de Biología en la Universidad Peruana Cayetano Heredia (Lima, Perú).

Vamos de frente al asunto! Para decidir si es mejor estudiar una maestría o un doctorado hay dos puntos claves que debes tomar en cuenta:

1. Estás seguro del área en la que quieres especializarte?

Este es el primer punto clave! Si consideras la opción de estudiar un doctorado debe ser porque estás 100% segur@ de que te encanta el área en la que deseas especializarte y que te ves trabajando en eso o en algo relacionado en el futuro. Si no estás 100% segur@, una maestría debería ser tu primera y por ahora única opción. Todos sabemos que una maestría requiere menos años de estudios que un doctorado, por lo tanto, no es lo mismo dedicarse sólo 1 o 2 años a estudiar algo que no estás segur@ si te gusta o, dedicarse 3.5 o más años a eso. Si no estás segur@ acerca de tu decisión de estudiar un doctorado, es probable que antes de la mitad del programa estarás pensando seriamente en abandonar tus estudios.

Una de las razones más comunes por la cual las personas estudian una maestría es porque quieren aprender más sobre el área de interés para estar seguros si realmente les gustaría dedicarse a eso a largo plazo. Otra razón importante por la cual decidirte a seguir una maestría es porque te permite explorar nuevas áreas de interés, así como nuestra mentora Katia Salazar Reviakina quien estudió Políticas Públicas en Colombia y ahora sigue la maestría en Desarrollo Urbano en Australia. O como Stefania Tardito, quien hizo el bachiller en Periodismo escrito en Italia y el master en Marketing en Suecia. Si eres un estudiante de Biología por ejemplo, tal vez te animarías a hacer una maestría en Salud Global o una maestría en Formulación de Políticas en Salud. Esos masters te dejan hacer un doctorado pero ya han abierto tu ventana de posibilidades de trabajo para el futuro.

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2. Pon los puntos sobre las ies: reúnes los requisitos para postular a una maestría? Y a un doctorado?

Es muy importante estar enterado de los requisitos para postular al programa de maestría o doctorado de tu interés. Algo que no debería pasar es que postules a un programa sin reunir los requisitos básicos, pues sería una pérdida de tiempo y dinero. Tiempo y dinero que puedes invertir en prepararte mejor para reunir estos requisitos antes de tu postulación. Los anuncios de programas de maestrías y doctorados siempre incluyen una lista de requisitos necesarios para postular. Es esencial que revises estos requisitos, ya sea visitando los websites o contactando a las personas adecuadas que puedan proporcionarte esta información como por ejemplo podrías contactar a los mentores de Ekpa´palek, casi todos han postulado a postgrados o muchas becas y tienen bastantes tips y recomendaciones acerca del tema. Volviendo al tema, algunos requisitos están relacionados con contar con un grado específico de bachiller, mostrar proficiencia en el idioma de estudios, etc.

Por lo general, los requisitos para postular a una maestría son menos que los requisitos para postular a un doctorado. Puede ser más fácil postular y ser aceptado para estudiar una maestría que un doctorado, sin embargo, sabemos que uno de los mayores limitantes en Latinoamérica es que sentimos que “nos falta” y seguimos posponiendo nuestras aplicaciones… craso error! Te recomendamos aplicar a lo más que puedas, ya que con cada postulación aprenderás a como moldear tus futuras aplicaciones.

Finalmente, sabías que hay países que no piden haber estudiado una maestría para empezar un doctorado? Reino Unido, Estados Unidos y Australia son alguno de ellos, teniendo estudiantes muy jóvenes que ingresan a cursar un doctorado. Si hacer un doctorado es lo tuyo, tal vez consideres estos países para acortar tu tiempo de estudios. Aunque creemos que no hay una edad definida para iniciar estudios de postgrado, te recomendamos tener la madurez suficiente (ver inciso B abajo) antes de aventurarte a esta experiencia.

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Consideramos que estos dos puntos deberían ser evaluados en primera instancia para tomar una decisión sobre a cual programa postular. Adicionalmente, queremos recomendar otros puntos que también puedes considerar.

A. Tienes financiamiento para tus estudios?

Lo más probable y recomendable es que para estudiar un postgrado debas contar con una beca, ya sea de la misma universidad donde vas a estudiar, del gobierno de tu país o de otras instituciones que proveen financiamiento para estudios de postgrado. Es importante considerar algunas diferencias entre conseguir financiamiento para una maestría o un doctorado, y cabe resaltar que las opciones varían dependiendo del país donde vas a estudiar.

Por ejemplo, en Estados Unidos es muy común que los estudiantes de doctorado tengan el financiamiento casi asegurado. Muchas universidades ofrecen a sus estudiantes de doctorado un trabajo como “Teaching Assistant” (Jefe de Prácticas), con lo cual las universidades les aseguran el pago de la pensión, seguro médico y estipendio mensual. Sin embargo, es menos probable que un estudiante de maestría obtenga una de estas plazas de trabajo. Para financiar una maestría en EEUU, es preferible contar con una beca de estudios. La opción de financiar tus estudios con fondos propios, tal vez lo puedas hacer para una maestría pero sería muy complicado para un doctorado, ya que los costos son muy elevados. Si piensas en trabajar en este país ten en cuenta que los estudiantes internacionales (con visas F1 y J1) no tienen permiso para trabajar fuera de las universidades donde estudian, por lo que las oportunidades de trabajo son limitadas.

En países como Suecia o Finlandia,  para conseguir financiamiento para un doctorado, lo único que tienes que hacer es contactar al jefe del grupo de investigación/laboratorio y venderte bien, explicar por qué quieres hacer un doctorado con ellos y que ofreces al grupo. Si les gusta tu propuesta ellos mismos cubrirán tus gastos de manutención, ya que ese presupuesto está dentro de sus “grants” (fondos de investigación). En Australia, tendrías que pasar por el mismo procedimiento anterior pero también deberás aplicar, con el respaldo de tu futuro jefe, a las becas de la universidad. Financiación para programas de maestría también son ofrecidos por las universidades de los tres últimos países mencionados, pero nunca por jefes de investigación (ell@s solo ofrecen apoyo cuando buscan estudiantes de doctorado).

Países como Alemania, Francia y Países escandinavos ofrecen doctorados subvencionados por el estado para extranjeros, de esa manera no pagas tanto (o nada) para estudiar el doctorado. Mientras que casi todas las maestrías cuestan, los doctorados son muchas veces gratuitos para el estudiante, solo tienes que aplicar o contactar a tu futuro empleador y generalmente los gobiernos se encargan de darte las becas necesarias para el doctorado (pensión, seguro médico y estipendio mensual). También tienes la opción de trabajar en estos países (mira el artículo de nuestro blog “me aventuro a irme a un país extranjero sin beca”), donde puedes tener más oportunidades laborales que en EEUU, pero no lo sugerimos durante estudios de doctorado, ya que toma muchos años y los costos son muy elevados.

Para concluir, pensamos que debe ser una prioridad buscar financiamiento para tus estudios de postgrado. Contar con una beca te brindará la oportunidad de enfocarte sólo en tus estudios, ya que no tendrás que trabajar como Teaching Assistant u otros durante tus años de estudios. No olvides que el que busca algo (una beca) lo encuentra!

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B. Estás emocionalmente preparado para la escuela de postgrado?

Cada estudiante debería detenerse un momento a responder esta pregunta antes de postular a un postgrado. Si bien, uno se centra en la preparación académica, es muy importante tomar en cuenta que debes tener una preparación emocional antes de aventurarte a la búsqueda de un postgrado y luego a vivir la experiencia per se. Esta aventura por lo general no es corta ni fácil, puedes tener muchos intentos fallidos, desaciertos y desilusiones que te pueden desanimar, pero si estás preparado emocionalmente para lograr tus metas a pesar de la dificultades, no habrá nada que te detenga! Persistencia es la clave!

Te invitamos a leer nuestro artículo “5 mitos que te tienes que sacar de la cabeza”, ahí encontraras algunas frases conocidas que muchas veces nos desaniman a aventurarnos a estudiar en el extranjero. No te desmoralices, sigue tu pasión, y si algo sale mal recuerda que de los errores siempre hay algo que aprender.

C. Si decides estudiar solamente una maestría, ten en cuenta estos consejos:

Considera que no todas las carreras necesitan que seas “doctor”, si la carrera de tu elección te permite trabajar teniendo un máster empieza a trabajar lo más pronto posible y gana experiencia en diferentes trabajos. Si por ejemplo decides estudiar la carrera de Biología u otras ciencias, ten en cuenta que los masters solo trabajan como “Research Assistants” (Asistentes de Investigación) u algún otro cargo administrativo. Dentro de una compañía farmacéutica o universidad no podrás ascender a ser investigador. La categoría de investigador solo es para los que hayan estudiado un doctorado.

D. Si decides estudiar de frente el doctorado, ten en cuenta estos consejos:

Primero, si el programa al que quieres postular es en un idioma diferente a tu lengua materna te recomendamos aprender el idioma lo más pronto posible y practicarlo mucho para que te adaptes rápidamente al nuevo entorno. Segundo, si bien los requisitos para un doctorado no incluyen el haber concluído una tesis de licenciatura, sí es importante tener experiencia previa en investigación, por lo que te recomendamos que tengas prácticas profesionales en investigación y que practiques tu escritura científica. En algunos países de latinoamérica se pide hacer la titulación, pero recuerda que para estudiar en el extranjero solo necesitas tu grado de bachiller. Tercero, contar con experiencias como haber llevado cursos en el nuevo idioma, haber realizado una pasantía en otro país, o haber trabajado en otro país  te ayudarán mucho a tu postulación, cada cosita suma!. Además que te ayudará a sobrellevar los cambios y a adaptarte mejor al nuevo entorno académico y social. Mientras más viajas, más pasión por explorar y conocer, adquieres más experiencias!

A continuación, los dejamos con una tabla resumen de pros y cons que elaboramos con la ayuda de nuestra mentee Sol Fernández!!! (Muchas gracias Sol por inspirar este artículo y participar en su elaboración). Esperamos que este artículo haya sido de muchísima ayuda para todos los futuros estudiantes de postgrado!!! Nos encantaría leer sus comentarios sobre si les gustó y si les sirvió esta información, y también sobre que otros temas les gustaría leer en el blog de Ekpa’palek.

Pros Cons
Maestría Menos requisitos para postular Conseguir financiamiento para una maestría varía mucho dependiendo del país donde voy a estudiar (ver detalles en el texto)
El programa es corto y puedo aprender un poco de diferentes temas No puedo hacer una tesis que abarque muchas preguntas de investigación, ya que debo terminarla en 1 o 2 años
Es una buena experiencia para familiarizarme con un programa de postgrado y conocer la ciudad y a los investigadores o futuros jefes Tal vez, si después de la maestría estudio un doctorado, puedo repetir los mismos cursos/experiencias, sobre todo si sigo la misma línea de especialización
Estaré mejor preparado para postular luego a un doctorado ya que tendré más prácticas profesionales, mejor argot profesional y más experiencia de vida Si decido estudiar una maestría y luego un doctorado mis estudios me tomarán mas tiempo
Si estoy financiando mis estudios, es un gasto doble (maestría y doctorado)
Doctorado El programa es largo pero más completo Más requisitos para postular
En ciertos países y universidades hay más opciones de financiamiento asegurado (ver detalles en el texto) El proceso de postulación es más difícil y competitivo
Puedo hacer una tesis que abarque muchas preguntas de investigación, puedo colectar datos por varios años La presión y exigencia durante el doctorado es mucho mayor que en la maestría. Si quiero pasar directamente de estudios de pregrado a doctorado es recomendable tener experiencias previas como pasantías o cursos en el país donde quiero estudiar
Tener un grado de doctor es más apreciado que tener un grado de maestría

Imágenes:
http://buscarempleo.republica.com/formacion/doble-titulacion-y-tiempo-en-el-extranjero-lo-mas-valorado-por-los-futuros-universitarios.html
http://www.viva-mundo.com/es/noticia/post/diferencias-entre-especializacion-maestria-y-doctorado/
http://noticias.universia.com.ar/estudiar-extranjero/noticia/2016/11/25/1146833/becas-periodistas-estudiar-posgrado-estados-unidos.html
http://www.peru-trabajo.com/2014/04/como-financiar-una-maestria-o-postgrado.html#.WLzc9hiZPVp

La carrera “sin futuro” en Perú

¡Hola! Soy Rosa Calderón, 25 añitos, trujillana de nacimiento, cajamarquina de corazón, Químico Farmacéutico de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (Lima) y desde hace algunos meses, estudiante de maestría en Farmacotecnia y Biofarmacia en la Universidad Paris-Saclay (Paris).

Aquí les cuento un poco de cómo después de haber vivido en tres diferentes partes de mi hermoso Perú, decidí salir de mi zona de confort (una vez más) y venir a Paris.

De pequeña, mi juego preferido (y el que me valió algunas llamadas de atención) era poner en agua cualquier cápsula que encontrase e ir midiéndola hasta que explote. Estaba fascinada por cómo se podían hacer esas cosas, de tantos colores, tamaños y, sobre todo, cómo es que podían acabar con una enfermedad.

Por otro lado, quería saber tanto como mi mamá, también Químico Farmacéutico, y quien me dejaba boquiabierta cada vez que me explicaba por qué salía “espuma” mientras me echaba agua oxigenada en una herida o porque no debía tomar mis antibióticos con leche.

Así que, años después, en mi último año de colegio, en esa etapa donde todos te bombardean con la pregunta de “¿Qué quieres estudiar?”, yo la tenía fija: Farmacia y Bioquímica.

Pequeño problema: la gente tenía la concepción de que para esta carrera “no había mucho futuro en el Perú” e iba a terminar “vendiendo medicamentos en una Botica” (sí, ni siquera una Farmacia).

Mi propia mamá no estaba convencida de que me convierta en su colega. Así que para tener mejores argumentos cada vez que decía que quería estudiar Farmacia, empecé a investigar más sobre la carrera, el resultado: me enamoraba cada vez más y encontraba más razones por las que esa era LA carrera para mí.

Ahora, primer reto para lograrlo: tenía que dejar Cajamarca. Tuve la suerte de llegar a Lima con una muy buena base en química, biología e inglés, que me sirvieron de mucho en los primeros años de la universidad. Gracias a ello, durante el tercer año, postulé al fondo de movilidad estudiantil y pude pasar dos meses como parte del equipo de investigación en Tecnología Farmacéutica de la Universidad Complutense de Madrid.

Ahí conocí sobre la nanotecnología aplicada a la liberación de fármacos y desde entonces se convirtió en el amor de mi vida. Claro que, en Perú, no tenía donde formarme en eso y desde mi tercer año empecé a buscar universidades que ofrezcan una maestría en el tema.

Madrid era una opción, pero con lo masoquista que soy, quise un reto más. Ví que uno de los grupos de investigación más reconocidos en el tema era el “Institut Galien” de París, y que podía acceder a él mediante el doctorado en “Farmacotecnia y Fisicoquímica Farmacéutica”. Pero, para ello, debía seguir la maestría en Biofarmacia y Farmacotecnia de la Universidad Paris-Sud (Paris-Saclay). Recuerdo pasarme horas revisando los temas de investigación del instituto e imaginándome a mí trabajando en ellos.

Cuando digo masoquista es porque, teniendo la oportunidad de ir a España, habiendo sacado el diploma del bachillerato bilingüe en inglés, me vengo a enamorar de una maestría dictada en francés.
A pesar de haber empezado a estudiar el francés en el colegio y haber estado una vez de intercambio en Francia, mi nivel no era el óptimo como para estudiar en ese idioma. Así que estando a puertas de terminar la carrera, mis prioridades en la vida eran: 1) terminar el francés, 2) ingresar a la maestría, 3) conseguir una beca, 4) irme.

El año siguiente al haber acabado la universidad, me lo pasé entre MaCTec, la tesis para sacar el título en Perú, el trabajo, y mis infinitas búsquedas de becas.
Tenía tres becas en la mira: la beca Presidente de la Républica del Pronabec, la Beca de Excelencia Eiffel, y la Beca Internacional Paris-Saclay.

Decidí guardar la beca del Pronabec para el final, pues mi objetivo era (y sigue siendo) tener un doctorado. Pero, al beneficiarme de esa beca, estaba obligada a regresar al Perú a penas termine la maestría, lo cual me impedía “encadenar” inmediatamente el doctorado. Por otro lado, la Beca de Excelencia Eiffel, está más orientada a ingenierías. Mi postgrado, por dictarse en una facultad de Farmacia, estaba considerado dentro de Ciencias de la Salud. Aún así, decidí jugármela. Había revisado las bases y pensé que tal vez podría “maquillar” mi maestría como una ingeniería. De todos modos, el que “no arriesga, no gana”, y era una de mis cartas a jugar.
La Beca Internacional Paris-Saclay , por otro lado, era perfecta para mí: está orientada a estudiantes extranjeros que quieran estudiar en Francia, sobre todo aquellos que quieran cursar un doctorado. ¡Esta era mi beca fuerte!

Ahora, primer paso: conseguir que me acepten en la maestría.

Para las 3 becas, la postulación se hacía una vez conseguida la carta de aceptación al programa. Pero, mientras para la beca del Pronabec, es el mismo estudiante quien hace la aplicación, para las becas de Excelencia Eiffel y la de Paris-Saclay, son los directores del programa de maestría quienes te presentan como candidato a la beca.

Así que, ¡manos a la obra! Había que convencer a los directores que era LA candidata y que valía la pena que me tengan en su maestría. No iba a ser fácil, tenía que hacer todo esto estando al otro lado del mundo. Así, que un correo electrónico iba a ser mi “caballito de Troya”.

¿Qué debía poner?…decidí incluir mi CV, una carta de motivación, mi certificación de inglés y la de francés. Para ese tiempo ya había acabado el francés (incluso me había metido a un curso extra de perfeccionamiento) así, que el requisito de la buena redacción, lo manejaba (pero igual, pedí que dos profesores revisen mis cartas antes de enviarlas).

El cuerpo del correo que envié, no debía ser muy largo, pero si claro y conciso, para quien lo leyera tenga interés en abrir los otros 4 documentos que adjuntaba y no se vea tentado a presionar “eliminar” antes de terminar de leerlo (de todo lo que escribí, este fue el que corregí y releí más veces).

Recuerdo enviar el correo a las 6 am hora Perú … diciéndome a mí misma: “no esperes que te respondan rápido, deben tener muchas cosas más importantes que hacer”. Camino al laboratorio en UPCH, mientras la combi estaba atascada por el tráfico al frente del mercado de Caquetá, recibí una respuesta al correo. Habiendo sido testigo de muchos robos por la zona, sabía que no era prudente sacar el celular…pero ¡ME MORÍA DE NERVIOS!

Llegué al laboratorio, para conectarme a internet y abrir el correo: “Gracias por su interés en nuestro programa. ¿Estaría de acuerdo en una entrevista por Skype para mañana a las 6pm hora Paris?” …¡¡Casi me caigo!! Me provocaba responder: “¡Obvio que estoy dispuesta! ¡A la hora que ustedes deseen!” Pero no, respondí agradeciéndoles por su respuesta, dándoles mi usuario de Skype.

El día de la entrevista, me temblaban las manos (felizmente era por Skype y solo veían mi cabeza). Empezaron preguntándome sobre cosas de mi CV, sobre todo lo relacionado a mi pasantía en Madrid (de ahí lo importante de resaltar en tu CV, cosas con referencia a los objetivos del programa o laboratorio al que se postula). Después me dijeron: “¿Puedes mostrarnos el esquema de una emulsión agua en aceite?” (mis colegas entenderán estos términos).  Cogí una hoja de papel, y tuve que dibujar este esquema…..que solo era el primero de otros cinco. A pesar de lo tensa que estaba, el conocer las respuestas a las preguntas que hacían, me hacía sentir confiada. Claro que en francés no tenía toodooo el vocabulario técnico que hacía falta, pero en estos casos el “parafraseo” es útil.

Y así, ya era media hora de entrevista, hasta que:  BOOM! : “Would you like to pursue a PhD?”…así es, la entrevista en francés cambio a modo inglés. Me tomaron por sorpresa, y cuando no es tu lengua materna, es un poco difícil cambiar el switch tan rápido. Como parte de mi preparación para el examen oral de francés, había tomado la costumbre de ante situaciones como estas, tomarme 10 segundos para respirar y empezar bien y claramente una oración. Creo que este tip funcionó, y terminamos la entrevista en inglés. Me dijeron que les envié cartas de recomendación y un documento haciendo constar mi ponderado y puesto final durante la universidad. Que en las siguientes semanas me darían una respuesta.

Las dos becas a las que necesitaba que me presenten (Eiffel y Paris-Saclay) son becas de excelencia, es decir, para estudiantes con buen rendimiento y era lógico que las coordinadoras quisieran asegurarse que era mi caso.

Después de una semana de correteos entre la universidad y con los traductores para conseguir los documentos pedidos (sin duda hubiese sido útil poder prever esto con mayor anticipación) y conseguir cartas de recomendación (no solo de parte académica, también incluí una del presidente de MaCTec) conseguí enviar los documentos. En menos de una semana me respondían aceptándome a la maestría y presentarme a las dos becas.

Justo por esos días, también recibí la aceptación de un laboratorio en Francia (no en París, sino en Lille) para hacer prácticas, gracias a una media beca. Quizás haya otra oportunidad de contarles sobre esto, pero en resumen eso implicaba que tenía unas cuantas semanas para poder hacer todos los papeleos necesarios, y que, de todas maneras tendría que terminar con el proceso desde Francia. Una vez más, tuve que correr para sacar algunos papeles…Insisto, es súper importante prever esto, sobre todo si se necesitan traducciones. Es mejor que nos sobre tiempo, pues como dice la Ley de Murphy: “Si algo puede salir mal, probablemente va a salir mal”.

Empezamos con la postulación a la Beca Eiffel, pues el deadline era más próximo. A pesar de todo el esfuerzo, no conseguí la beca. Era consciente la orientación de esta beca más hacia las carreras de ingeniería, y el riesgo que corría al estar postulando a una maestría dentro del área de Ciencias de la Salud. Sin embargo, no podía evitar sentir un poquito de frustración. Hasta lloré, porque de todas maneras significaba una oportunidad menos.

Pero dentro de todo, lo que me levantó los ánimos, fue un correo de las mismas coordinadoras de la maestría, traducción literal: “El no de esta beca, no define la calidad de profesional que eres. Nos queda aún la beca Paris-Saclay. Hay que prepararnos bien”

Y así lo hicimos. El proceso fue más fácil, pues la mayoría de documentos que requerían, también me los habían solicitado para la beca Eiffel, así que ya los tenía traducidos y todo. El tiempo ganado, lo pude invertir en “pulir” la candidatura.

Una etapa clave dentro de esta era proporcionar el correo de dos referentes que pudieran llenar un formulario en línea (en inglés), en un plazo de 8 días. Si no lo hacían en este tiempo, mi candidatura quedaba automáticamente anulada.

Dentro de las personas a las que podía pedir apoyo, necesitaba dos cosas: qué me conozcan lo suficiente como para poder dar fe de mis habilidades y que lo puedan hacer en inglés. Contacté a mi asesora de tesis en Perú, quien súper pilas (y efectiva como solo ella es), llenó todo rapidísimo. Mi segundo referente, era sin lugar a dudas la jefe del laboratorio en el que estuve en Madrid.
Pasaron dos días, y no recibía notificación de que mi segundo referente haya llenado el formulario. ¡¡Empecé a entrar en crisis!!

Traté de contactarme con ella por correo, pero nada; así que llamé a la universidad, y estaban de vacaciones por dos semanas. Si esperaba a que regrese, no iba a estar dentro del plazo. ¡Pero no me iba a quedar inmóvil!
Si hay algo que sirve SIEMPRE son los contactos (el “networking” como dice mi papá). Luego de mi pasantía en Madrid, había seguido en contacto no solo con la jefe del laboratorio, sino con parte de su equipo de investigación. Les escribí por correo y toda red social que pude. Sabía que era poco probable que me den su celular, pero al menos quería que alguien le pueda avisar que tenía que revisar su correo y completar el formulario.

De la experiencia que he tenido en Europa, sé que aquí respetan sagradamente sus vacaciones. Ni siquiera abren correos, lo que está bien, pero en el caso de tener una fecha límite (como yo) eso juega totalmente en contra. Insisto una vez más, cuanto mejor estemos al tanto de los tiempos, mejor.

Tras mover mar y tierra, mi referente pudo llenar el formulario, y así, quedaba lista mi candidatura. Solo quedaba esperar.

Los resultados los daban en mayo. Mientras tanto, yo acabé mis prácticas y regresé a Lima a trabajar. Llegó la fecha, y los resultados no salían.

Una de las cosas que me animaba a venir a Francia era que la educación no es cara. Así que pensaba “en el peor de los casos (mi plan Z, le llamaba) podría trabajar y ahorrar unos cuantos años para luego venir por la maestría”.

Hasta que el día menos esperado de junio llegó la respuesta: ¡me daban la beca! Tenía dos meses para preparar todo, pues empezaba clases el 12 de septiembre. Eso incluía renunciar al trabajo en el que ya me sentía muy a gusto y, despedirme de mi familia.

Es inevitable no sentir miedo, pues estaba dejando todo para ir por mi sueño. Estaba emocionada, pero también un poco ansiosa por saber qué me esperaba.

Creo que el haber vivido lejos de casa durante la universidad y haber estado ya fuera del país, me ayudó a adaptarme más rápido. A parte, conocía algunas personas en la universidad, que me orientaron en los primeros días.

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¡El inicio!

Ahora ya a 6 meses de haber empezado esta aventura, puedo decir que estoy feliz. Aprendiendo sobre lo que quería y ya a menos de un mes de empezar prácticas en el Institut Galien (ese con el que tanto soñaba).

A parte, he conocido gente de todas partes del mundo y admito que muchísimos prejuicios, se han ido cayendo poco a poco.

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El trabajo académico es fuerte, noches de estudio, presentaciones, etc. Pero el tiempo queda corto cuando te das cuenta de lo muchísimo que aún hay por aprender, investigar y más aún, cuando aprendes algo y ves que podrías aplicarlo en el Perú. De hecho, ese es el objetivo por el que quiero obtener el doctorado. Quiero aportar para el desarrollo de la Tecnología Farmacéutica en el Perú. Que un futuro, algún chico o chica interesado en esta área, encuentre un lugar donde participar de un proyecto, o hacer su tesis de pregrado.

Quiero contribuir con un granito de arena a cambiar esa percepción con la que yo me choqué hace unos años a cerca del Químico Farmacéutico solo como alguien encargado de solo vender medicamentos.

Si algo he aprendido, que hay que trabajar duro, no hay de otra. Espero que unos años, pueda escribirles contándoles cómo me va en mi doctorado.

Mientras tanto, no me despido sin antes resaltar algunos puntos que considero importantísimos por si alguien quiere aplicar a la Beca Paris-Saclay:

  • Informarse sobre la maestría que les guste y sus requisitos (hay algunas maestrías para las que el francés no es un requisito, pues se dictan en inglés) :
    Toda la oferta disponible aquí.
  •  Leer bien los criterios de selección y adecuar la candidatura a ellos.
  • Tener muy en cuenta las fechas límite: ¡más vale tener todo antes, que tenerlo fuera de fecha!
  • En el caso que sea una maestría de ciencias (como la mía), informarse sobre los trabajos y todo lo que puedan sobre el equipo de investigación en el que quisieran trabajar.
  • Adecuar su carta de motivación y CV con los objetivos de la maestría, pero resaltando aquello que los hace especiales (experiencia profesional, pasantías, etc)
  • En las redacciones, sean breves, pero efectivos. Pidan que por lo menos alguien se las revise antes de enviarlas.

PD. recuerden: lo mejor, está ahí donde nos atrevemos.
Un abrazo enorme!