Vidas con Propósito: Crecer y compartir

El camino a crecer nunca es fácil, hay que ser perseverante y no decaer. Pero apoyándonos en comunidad es que podremos seguir floreciendo. En esta oportunidad, les cuento mi experiencia como Mentee del programa de mentorías profesionales Ekpa’palek y les invito a seguir buscando oportunidades para seguir creciendo.
¡Muchas gracias por la oportunidad de compartir mi historia en su blog!

Direcciones en la vida hacia la vocación

Mi alma humana es el director musical que entona la melodía de mi cuerpo físico, va uniendo acordes y me lleva a saber que estoy en este tiempo, en este espacio y que tengo fecha de caducidad. Sin embargo, en muchas ocasiones me preguntaba para qué nací y por qué estoy aquí. Con el tiempo he tenido la oportunidad de conocer otras perspectivas y he podido reflexionar sobre mi objetivo. Llegué a descubrir cuál era mi propósito de vida, entendiendo cómo funciona la creación y es que en la naturaleza todo está en función de los demás. Por ejemplo; el oxígeno da vida, el agua da vida, las plantas alimentan a los animales y a nosotros. Los seres humanos en su mayoría pensamos que venimos a esta vida para satisfacer nuestras propias necesidades y deseos, y es que muchas veces creemos que la naturaleza estará al servicio de los demás. Lo esencial para propagarse, es ver individuos dispuestos a tener éxito en la vida.
En el lugar donde yo crecí, la falta de apoyo para acceder a educación era notoria. Conocí a muchos niños y niñas que no podían estudiar debido a la escasez económica que presentaban, incluyéndome.  Es por ello por lo que desde muy pequeña he brindado apoyo a vecinos y vecinas en sus tareas escolares y al ver su alegría entendí que el servicio a la comunidad es mi mayor inclinación. Si bien es cierto, cuando éramos pequeños nos podía hacer feliz el obtener una buena calificación en un examen, pero para mí eso no bastaba. Me alegraba cada vez que a mi casa venían vecinos buscando ayudarles con sus dudas en el curso de Matemáticas. En ese momento comprendí que siempre habrá alguien que podrá necesita de tu ayuda, y que siempre se podrá hacer algo por apoyarle. En esa etapa de mi vida descubrí que dejar circular esta energía vital dentro de cada ser, es aquello que la vida a nuestro ser: el servicio.
El hecho de saber que nací para servir es la respuesta al por qué estudio Ingeniería Industrial. Al encontrar mi vocación logré descubrir que debemos tener en cuenta a las personas que nos rodean, ellos son una prioridad mayor que solo distribuir bienes o servicios en una empresa. Tanto como en la calidad de producto que vas a ofrecer, el impacto que generará al medio ambiente, la protección que quieres brindar al consumidor, pero sobre todo que es lo que tu compañero de trabajo necesita de ti. A lo que llamaría trabajar para mejorar la calidad de vida de las personas y familias, comunidades y el planeta.

Buscando oportunidades, experiencia en Ekpa’palek

Como todo estudiante universitario en formación busqué mejores oportunidades para el desarrollo de una destacada carrera profesional. Por lo mismo, esto para mí era un sueño el poder lograrlo. Sin embargo, todas las becas requieren tiempo de preparación, quizá este sea un factor por el cual muchos desistan en intentarlo, además de cumplir con el perfil solicitado o tener los documentos al día. Presentarme a la beca Alianza del Pacífico, significaba una gran coyuntura de obtener nuevos valores, conocimientos, pero sobre todo en generar nuevas oportunidades para el desarrollo educativo e integral de las personas, hacer que jóvenes como yo noten en mí un aliado incondicional en impulsar iniciativas para el crecimiento de nuestro país. Pero como en todo proceso no siempre tienes las respuestas a todo lo que te piden estos programas, es por ello que, gracias a una amiga, supe del programa de mentorías de Ekpa’palek. Gracias a mi mentora, Alexa Garín, aprendí a redactar mejor, a buscar más oportunidades, a ponerle más perseverancia a lo que se hace. Los días que conversaba con ella, eran muy enriquecedores y llenos de aprendizaje tanto para mi educación como mi formación personal. Siempre tan dispuesta y paciente en las mentorías, me llena de dicha saber que pudimos entablar una relación amical más que educativa, considero que lo que ella hace por los demás debe ser reconocido y espero más personas puedan saber de ella. Después de tanto esmero, sumado a las horas dedicadas, logré presentar todo lo solicitado. A pesar de no encontrarme dentro de los seleccionados a irse de intercambio académico, la satisfacción de haberlo intentado fue inmensa. Este resultado me ha llenado de aprendizaje que usaré para nuevas postulaciones.

Sigamos creciendo

Aunque no veas un cambio grande tan pronto como lo esperas, aunque tengas la percepción de que has luchado tanto por nada, continúa confiando. Siempre habrá alguien que estará agradecido contigo por haber sido de ayuda en su vida educativa, es por esto que nunca dejaré de seguir aprendiendo para seguir compartiendo”.

Mi experiencia con Ekpa’palek (1ra parte)

Estas últimas semanas me he sentido feliz y optimista por mi futuro.

Desde siempre me ha interesado estudiar la naturaleza y proteger a los animales. Cuando decidí estudiar veterinaria, no pensé que mi presente sería lo que es hoy. Últimamente, he pensado que he sido bastante afortunada en haber experimentado diferentes tipos de trabajo.

Cuando me he sentido muy cómoda en alguno, yo sentía la necesidad de buscar nuevas oportunidades. Sin embargo, mi bichito siempre ha sido poder estudiar en el extranjero y regresar a mi país para contribuir con él.

Durante el último semestre de mi carrera, tuve la increíble oportunidad de hacer este sueño realidad pero quería ir por algo más ambicioso: estudiar un posgrado. Considero que este tema es algo sensible para mí porque he invertido tiempo y recursos para lograrlo. Tuve experiencias de aprendizaje y expectativas…como muchos. No he renunciado a eso. Lo que aprendí realmente fue a ser resiliente y valorarme en muchos aspectos. Mi autoestima ha evolucionado y este año 2019, donde he vivido experiencias de todo tipo, tomé la decisión de intentarlo nuevamente (realmente nunca dejé de intentar pero durante un tiempo descansé y disfruté mi presente).

¿Porqué hago esta introducción tan larga? Bueno, quiero diferenciar que para mí lo más valioso era ganar una beca que cubriera mis estudios y mis estipendios más que postular a una universidad. No quiero decir que postular a una universidad es fácil (al contrario! toma su tiempo), pero en mi caso, las oportunidades que se me presentaron requerían necesariamente de una beca de estudios. Entonces, aquí entrar a tallar Ekpa’palek. Habiendo decidido que quería estudiar un doctorado. Me contacté nuevamente con mi amiga Charlene Vega, quien la última vez que habíamos conversado, le conté de manera extendida mis ideas de investigación. Ahora ella era mentora de Ekpa’palek y decidí contactarla mediante esta plataforma. Esa sesión que tuvimos fue buena, me llevé información y definí la orientación que quería tener en mi investigación doctoral. El hecho de ser colegas y que ella haya ganado becas para estudios de posgrado así como tener información real de la vida de un estudiante de doctorado me hizo apreciar muchísimo sus conocimientos. Tuve la fortuna de conversar con más colegas de la universidad americana donde Charlene estaba estudiando y me convencí realmente que yo quería estudiar un doctorado.

Luego, entre esas búsquedas de internet, me topé con Rossana Maguiña, quien también era mentora en Ekpa’palek. Vi y leí muchos de sus vídeos y publicaciones en redes sociales sobre la vida del doctorado. Me sentí identificada con muchas cosas que contaba porque también es bueno mostrar de vez en cuando que no todo siempre serán aciertos. Eso se sabe, pero pocos lo muestran o lo cuentan. Así que me animé a escribirle por esta plataforma y tuvimos una linda conversación hace dos semanas. Me quedé con una sensación muy positiva. Pude esclarecer muchas dudas sobre las becas de estudio y de investigación. Incluso me he sentido con muchas ganas de escribir mi investigación con ideas más definidas.

Al inicio conté que había decidido estudiar un doctorado. Actualmente me encuentro en preseleccionada a un programa y en paralelo he fichado otras universidades de mi interés en el extranjero (por si no tiene éxito esta postulación aunque estoy muy optimista que no será así). He podido revalidar con éxito mi examen de inglés académico y me he trazado metas y estrategias para continuar con este sueño.

Aún hay experiencias que deseo vivir y Ekpa’palek ha sido de mucha utilidad para conocer mentores muy abiertos y accesibles a contarme sus experiencias. Personalmente, considero que tengo ese mismo espíritu de ayudar a más jóvenes en conseguir sus objetivos de vida a través de mi experiencia y conocimientos. Por lo tanto, hablar con Charlene y Rossana ha sido muy enriquecedor para mi vida profesional.

Finalmente, cierro este blog con la primera idea que empecé a escribirlo: felicidad y optimismo. No dejen de luchar por sus sueños (aunque suene cliché), formulen estrategias y sigan adelante. A quienes me leen les puedo decir que me llevo muy buenas experiencias de Ekpa’palek, lo recomiendo mucho y sin duda volveré a escribir cuando esté dando mi siguiente paso.

Tania

 

¡Combinado, por favor!

Hace algunos años, siendo más joven, sin empleo, en una ciudad de los andes peruanos llamada Ayacucho, solía ir algunas veces a comer en el mercado local. Los lugareños menos pobres, solían llamar ese lugar “el agachado”, porque se suponía que las personas “de bien” que tenían un salario iban a los restaurantes de la ciudad a comer los mismos platos. Mientras tanto, aquellos que comíamos en el mercado popular agachábamos la cabeza cuando algún amigo o conocido nos reconocía comiendo en ese lugar, como si estuviéramos avergonzados de no tener dinero o de comer pagando menos por esos alimentos, por cierto bien sabrosos. La comida siempre estaba caliente y para no arrepentirme por escoger solo un plato solía pedir “combinado, por favor”, que era una mezcla bastante multicolor que siempre me dejaba satisfecho y, consecuentemente, feliz. Esos puestos de comida del mercado solían congregar personas representativas de la sociedad local: (sub) empleados, estudiantes, borrachos, albañiles, desempleados y gente de los más diversos orígenes y ocupaciones, todos reunidos en la comunión de la carne (de cuestionable procedencia pero sabrosa) y del espíritu (el estómago). Todos los comensales, cabizbajos o no, conviviendo en la más espontánea armonía, coexistiendo pacífica y fraternalmente por algunos minutos de alegría. 

Estos recuerdos me acompañan cada vez que pienso en las vueltas que fue dando mi vida, esas travesías por otros territorios donde muchas veces también conseguí ser feliz. 

¿En qué se relacionan estos recuerdos con mi vida posterior? Simple, la adaptación a nuestro entorno mostrando empatía y respeto a los demás es siempre un desafío posible.

A esta altura de mi vida me da mucho orgullo tener un grupo de amigos increíblemente diverso, amigos verdaderos que me ayudan a crecer aún cuando solo me cuentan una broma para enfrentar con humor el tedio cotidiano o simplemente me escuchan aunque divergen de mis actitudes o comentarios. En varios países he conseguido cultivar, no sin esfuerzo, amistad sincera y constructiva con personas que no necesariamente son como yo, con muchos de ellos aún tengo “serias” (nunca insalvables) divergencias culinarias, políticas, religiosas o de cualquier matiz; no obstante, nos une el respeto recíproco que sentimos como seres humanos. Créanme, hay amigos que son familia por mérito propio.

Lamentablemente crecemos reforzando ciertos estereotipos, alimentados por la ignorancia, los cuáles nos han llenado la cabeza de mierda (literalmente), ciertas ideas que hemos normalizado socialmente como inofensivas pero que tienen evidente fondo racista, fóbico (en todas sus variantes) y sobre todo intolerante.

Solemos ofendernos con las diferencias, con la diversidad, cuando deberíamos alegrarnos porque desde cualquier perspectiva racional mezclarse es una ventaja adaptativa. No, querid@s compatriotas, nuestra comida no es la única sabrosa en el mundo, nuestra hospitalidad también la practican otros grupos humanos en los lugares más recónditos de este planeta, no somos los únicos que expresan creatividad ante las adversidades, así como no somos los únicos que quieren lo mejor para su familia o la sociedad. Apenas somos un país que aún no aprendió a aceptarse más allá de sus divergencias para disfrutar ese mosaico fantástico de vida y desafíos comunes que somos nosotros.  

Cuando salí por primera vez del Perú comencé a extrañar los sabores y ambientes con los que crecí, pero una vez que conseguí repensar, desaprender y desandar mis apegos culturales y limitaciones sociales fui capaz de sentirme nuevamente feliz con otros sabores, sonidos y grupos humanos.

Fue entonces que descubrí algo tan obvio como que no somos los únicos que queremos comer bien y progresar, sino que cada grupo social tiene un sinnúmero de cosas buenas que ofrecer si los aceptamos con genuino respeto y empatía. No importa si se trata de comida, política, religión, ciencia o cualquier otra manifestación social, lo importante es que detrás de todo eso existen seres humanos que respiran, aman y mueren persiguiendo sus sueños. He tenido la suerte de que mi vida está siendo constantemente colonizada por gente extremamente diversa, no solo en su procedencia geográfica, sino en su maravillosa naturaleza humana, a ellos me unen lazos verdaderos que hoy intento cuidar con esmero, con la paciencia de un jardinero para que puedan dar frutos y flores. 

¡Qué maravillosa fuente de conocimiento, inspiración y alegría son las personas!, pero si nos encerramos en la creencia ridícula de que solamente lo “nuestro” es importante perderemos el contacto con ese jardín de gente que nos enseñará, día tras día, de forma simple, que el racismo es una porquería (eso mismo), que las fobias sociales son una peligrosa aberración del intelecto, que no debemos ser tolerantes con la intolerancia (la célebre paradoja de la tolerancia). 

Únicamente si nos aventuramos más allá de la falsa seguridad que representa estar rodeados sólo por lo que nos es familiar conseguiremos entender mejor nuestro mundo. Es necesario vencer las barreras del idioma, edad o posturas políticas, intelectuales, sociales o étnicas para no sucumbir a nuestros localismos empobrecedores.

El mundo espera por nosotros y todo lo que hagamos para mejorarlo será benéfico para nuestro país también. Quedarnos en un solo lugar no nos permitirá tener diferentes perspectivas de nuestros propios problemas como nación y cuando hablo de salir de nuestros lugares no digo solamente salir de nuestro país, me refiero también a movernos de nuestras ciudades, de nuestras casas, para mezclarnos con gente diferente, para poder expandir nuestra aceptación de las divergencias, para aprender a respetar a todos, no solo a los que se parecen a nosotros o hacen lo que solemos hacer nosotros mismos. De esas personas aprenderemos sin complicaciones que el esfuerzo cooperativo puede más que el gris deseo individual de éxito.

Estamos en el mismo barco, nuestra nave es este planeta peculiar, pletórico de vida y horror. Va siendo tiempo de aceptarnos como una empática tripulación que pretende evitar el hundimiento de nuestra casa en el mar de nuestros egoísmos, de nuestros hábitos más mezquinos. 

Ahora los dejo, qué ya me dio hambre recordar sabores, pero, en todo caso el pedido continúa siendo válido para otras facetas de mi vida: Combinado, por favor! 

Escrito por el Postdoctorado Peruano en el Laboratorio de Ciencias Ambientales y de la Vida en la Universidad de Nova Gorica de Eslovenia, Robert Bernedo

Consejos para obtener una beca de máster en el extranjero

El blog de Ekpa’palek permite compartir historias reales y experiencias profesionales. La historia de Edith es única, pero puede ser la tuya también, que con persistencia pudo lograrlo

Hola, soy Edith, Chiclayana, Peruana e Ingeniera química, y a continuación quiero compartir con ustedes cómo logré obtener una beca para estudios de Máster en el extranjero.

Recuerdo muy bien el 2013, año en el que gané mi primera beca internacional. En todos los sorteos que participé hasta ese año nunca gané nada importante, pero bien dice un dicho ¡Nunca digas nunca!

Desperté aquella mañana de junio (6:00 am), apurada por ir al trabajo pronto, eché un vistazo al celular y leí el título de un email que decía Beca Internacional, con el apuro de no pescar el tráfico de Lima no abrí inmediatamente el mensaje, pero ya cuando salía rumbo al trabajo me dije a mi misma “Uy creo que me han vuelto a rechazar de otra beca” lo leo o no leo, me pregunté; después me dije, ya ánimo vamos a leerlo, dicho email contenía el siguiente mensaje: “Estimada Edith Cruzado: Nos es muy grato dirigirnos a usted para comunicarle que ha resultado beneficiada con una de las becas internacionales de movilidad para realizar estudios del título oficial de Máster en la Universidad de Salamanca, destinadas a estudiantes iberoamericanos”. Puafff casi me infarto, no pueden imaginar la emoción que se siente, creo que fue uno de los días más felices de mi vida. Entre miles de postulantes de América latina me habían seleccionado!.

Esta foto fue tomada en mi amada Salamanca, días memorables!

Pero detrás de esa excelente noticia habían meses de arduo trabajo de búsquedas en internet, si en internet como lo lees. La primera frase que escribí en el buscador de Google fue “Becas en el extranjero”, seguí con “becas en España”, luego con “universidades más importantes de España”; y así sucesivamente; puedo decir que encontré el sentido al internet que no fueran las típicas redes sociales de ese entonces. Cada día después de mi trabajo, llegaba a casa y buscaba becas y más becas, pasaba horas de horas buscando, revisaba los requisitos solicitados e iba recopilando los documentos según la universidad a la que postulaba. En aquel momento no había nadie quien pudiera orientarme de como buscar o a quién contactar, pero la motivación de lograrlo no me detuvo.

Entre tantos intentos de buscar y tantos rechazos recibidos, uno se vuelve experto buscando becas, siempre lo comparo como un trabajo, vas adquiriendo experiencia (lo digo en el buen sentido). Para lograrlo, escribí emails a muchas universidades principalmente de España, y encontré becas como Fundación Carolina (https://www.fundacioncarolina.es/), Becas de la Universidad de Salamanca (http://rel-int.usal.es/es/), Becas del gobierno de Perú – Pronabec (https://www.pronabec.gob.pe/), etc. Es importante mencionar, que conforme pasen los años, los beneficios y los requisitos de las becas van cambiando o actualizándose. Cuando postules a alguna beca recuerda leer bien lo que te solicitan, ya que si no completas todos los requisitos tu candidatura puede ser rechazada.

A mi parecer algunos puntos importantes para lograrlo fueron:

  • Motivación, piensa que lo vas a lograr, “Querer es poder”
  • Dedicación
  • Persistencia, aún si eres rechazada/o, vuelve a intentarlo. No cambies tu meta
  • Revisa los programas que quieres estudiar
  • Tu CV deberá contener información precisa y actualizada, que sea resaltante a primera lectura, coloca tus méritos, voluntariados, publicaciones, proyectos, etc. Algunas universidades tienes sus propios formatos de CV.
  • La carta de motivación que escribas no debe ser copiada del internet, debe contener tus principales experiencias con el programa que quieras y debe contener tu interés por lo que quieres hacer
  • Contacta a los coordinadores de los programas y explícales tu interés
  • Pienso que otro punto importante es, revisar tus debilidades y fortalezas, Ej. los idiomas; mientras más idiomas domines más amplio será tu campo de búsqueda.
  • No te rindas

Lo que logres con una beca no solo será a nivel académico, para mí lo más enriquecedor es poder intercambiar experiencias culturales, conocer personas de todo el mundo, eso te ayudará a crecer como persona.

Ojo, no es lo mismo pasar tres días o una semana en el extranjero que sentir la experiencia de vivir en el extranjero. Vivir fuera de tu patria, ya es un reto y los retos que enfrentarás serán únicos, la valentía que saldrá de ti, ni tú mismo/a lo imaginarás.

Finalmente, estoy segura que después de una experiencia en el extranjero tendrás otra visión de ti mismo/a y de lo que quieres para tu futuro. ¡Vamos inténtalo!

Actualmente, hago un doctorado en Francia y de cómo logré esta segunda beca, lo contaré en otro artículo.

Los invito a contactar a los mentores en Ekpa’palek, todos tienen muchas historias y consejos que compartir con ustedes, estoy feliz de poder formar parte de esta gran familia internacional.

Edith Cruzado Tafur

¿Estudiar ciencias o arte? Explorar y perderse para encontrarse

Hoy nos llega una historia desde Alemania de la mano de nuestra nueva mentora Ekpa’palek: Alexa Garin-Fernandez quien actualmente se encuentra realizando un doctorado en microbiología marina. ¿Cómo llegó ahí y qué te recomienda hacer en relación a cómo alcanzar tus sueños? Descúbrelo en este artículo que escribió para toda la comunidad latina.

Arte de Alexa Garín-Fernandez.

Soy Alexa, y siempre me pierdo. Me pierdo en mis pensamientos, en conversaciones, en las calles… ¡hasta en una isla de kilómetro y medio! Pero siempre llego a algún lugar, como decía el gato Cheshire:

‘Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente’.

Raíces bajo un sol latino

Nunca fuimos una familia con mucho dinero, pero con muchas riquezas. Mi familia vive en Arica (norte de Chile), donde recuerdo nunca nos importó mucho la nacionalidad ni cuanto dinero tenías en el bolsillo.

Más allá del apellido, nos une algo mucho más profundo: nuestra raíz y orgullo de ser Aymara.

A pesar de que nunca logré aprender el idioma (que sigue en mis planes), ser consciente de la cosmovisión e integrarla en mis principios ha sido un motor que me mueve desde lo más íntimo. Allí aprendí a amar y cuidar a nuestra Pachamama (madre tierra), a entender que no nos pertenece… y que nada en verdad es nuestro porque somos una comunidad.

Mi madre me ayudó a entender que hay razones y principios que movilizan a la gente, así como también a la naturaleza, pero que muchas de ellas no entendemos. Crecí y mi curiosidad también, y empecé a cuestionar nuestro mundo.

Conocí las artes donde podía comunicarme libre y que era un arma social, también conocí las ciencias donde podía encontrar respuestas sobre la naturaleza, así como desarrollar herramientas para este mundo contaminado y muchas veces triste… perdón, me perdí de nuevo.

Decisiones para crecer

Cuando terminé el colegio no sabía si estudiar ciencias o artes. Fue entonces que supe que abrirían nuevas carreras en la universidad de mi ciudad. Cuando consulté –esperando que hubiera licenciatura en artes– me dijeron que abrirían licenciatura en Biotecnología, ‘mira, igual es parecido’ pensé.

Postulé a la Universidad de Antofagasta (Chile), donde gracias a becas pudimos solventar los gastos para mis estudios, y en mis tiempos libres seguía dibujando o creando.

Esta carrera de ciencia aplicada se centra(ba) en la creación de productos o servicios para la zona norte del país. El foco era mucho en la minería, tema no llamativo para mí por su contaminación irreversible al ecosistema Altiplánico y las comunidades de la zona.

Pero había también profesores que investigaban otros temas y junto a elles conocí la microbiología. En ese tiempo conocí a Martha Hengst y Cristina Dorador, científicas que nos ayudaron a cuestionar y direccionar nuestras propias preguntas en un proyecto científico valorable. Cristina también viene del norte y pudo estudiar su doctorado en el extranjero, ambas me dieron fuerzas para intentarlo.

Con mucho miedo le escribí a Antje Wichels, una científica en Alemania que trabaja con virus de bacteria (bacteriófagos).

Me contestó que lamentablemente no había fondos para aceptar a un doctorante, pero que podríamos postular a las becas DAAD (https://www.daad.de/en/) para que financiaran mi estadía en su laboratorio. Agradecida por la oportunidad, escribimos un proyecto juntas y a pesar de que la primera vez no quedé, la segunda vez que postulamos me aceptaron para realizar un doctorado en Alemania.

Alejarse de las raíces para florecer

Llena de miedos, lágrimas al dejar a mi familia, pero emocionada por esta aventura, partí a Alemania. Mi primera parada fue Dresde, donde por 6 meses aprendí alemán. Fue maravilloso compartir con personas de cada continente, donde también me di cuenta de que muy pocos éramos indígenas, y que el ser Aymara era un tesoro único e invaluable.

Después empecé mi doctorado en Helgoland, una isla de kilómetro y medio en el mar del Norte. Allí conocí a mis mejores amigos, e incluso a quien hoy es mi esposo. Actualmente estoy en un programa de doctorado en microbiología marina (https://marmic.mpg.de/marmic/), y trabajo en el grupo de ecología microbiana en el instituto Alfred Wegener, en conjunto con el grupo de genómica microbiana y bioinformática en el instituto Max Planck.

Al trabajar en conjunto con dos grupos de investigación me ayudó a ver diferentes enfoques de trabajo científico. No solo he podido trabajar en el laboratorio aislando bacterias y sus fagos, sino también a adaptarme dependiendo de los recursos disponibles para investigación, cada vez más escasos. He aprendido mucho sobre bioinformática, microbiología y ecología microbiana, pudiendo integrar las herramientas aprendidas en el pregrado en Chile.

Necesitamos una ciencia intercultural e interdisciplinaria en Latinoamérica, para que las diferentes perspectivas ayudan a responder preguntas científicas y necesidades sociales de una manera más íntegra y completa.

Actualmente estoy terminando de escribir mi tesis para defenderla frente a la comunidad científica local, todo ello en inglés… al menos no es en alemán.

Idiomas y crecer lejos de tu sol

Mi lengua materna es el español, pero en una isla con cerca de 1000 habitantes, casi no lo hablaba. Gracias a la beca de la DAAD, pude aprender alemán para desenvolverme en el país donde estudio. Oficialmente mis estudios son el inglés, pero muchos de mis colegas son alemanes o no hablan el idioma. Es así como me he acostumbrado a saltar de un idioma a otro y llegar al final hablar “latino Denglish” (Denglish = Deutsch/alemán + English/inglés). Por supuesto que muchas veces me siento insegura al hablar en otro idioma y que mi acento provoque confusión, pero alemanes aquí también están aprendiendo inglés, así como gente de habla inglesa aquí aprenden alemán.

En sí, todos estamos aprendiendo. Creo que es la idea de la integración, donde todos compartimos y aprendemos a trabajar en equipo independiente de nuestros orígenes.

Aunque aquí se sobrevive hablando inglés, siento que, para vivir el lugar, conocer su gente y sus realidades, necesitamos hablar en el idioma local. Cuando nos sacamos la bata de laboratorio, tengo la oportunidad de aprender sobre este país, y darme cuenta de que compartimos más de lo que creemos. Aunque hablemos otra lengua, los dolores que nos provocó la tiranía son comunes, el manejo de los medios a provocar miedo a lo diferente, así como basar tu felicidad en cuanto dinero hay en tu tarjeta de crédito son –para mí– incongruencias comunes para ambos países.

Pero también en ambos hemisferios hay gente que busca romper esas barreras que van más allá de tu apariencia o recursos… todo esto lo pude conocer gracias a saber el idioma del país donde hoy resido.

Y si te da miedo hablar en otro idioma, una cerveza ayuda a relajarte 😉

Otros frutos

Como mencioné anteriormente, me gustan mucho las artes. En Chile ayudaba con mis animaciones y diseños en algunas obras de teatro, también dibujaba comics y apoyaba en organizar eventos con ilustradores chilenos. Hoy más lejos, cuando tengo un momento libre siempre dibujo. También he podido ver un teatro diferente, ir a conciertos, exposiciones y festivales locales.

El vivir en la isla me limitó el viajar, pero no era imposible. Gracias al apoyo de las científicas que he conocido en este recorrido, he podido reencontrarme con el dibujo y las artes después de mucho tiempo. Actualmente la difusión científica me llama mucho la atención, donde puedo utilizar mis cómics para explicar conceptos científicos, así como también compartir lo que es la vida de una estudiante de doctorado.

Si te interesa puedes encontrarme en las redes sociales como @microbiobac o en http://www.mic-robio.net.

He tenido el privilegio de conocer a gente en Chile y Alemania que me han apoyado a seguir mis sueños y he podido obtener becas que me ayudan a vivirlo. Como mujer e indígena, el camino no es fácil, pero necesitas respirar hondo y recordar por qué estás aquí. Hoy cuando miro el camino que he llevado, no es claro ni recto, pero me da orgullo porque es mi propio camino que he explorado.

Para ti, que también quieres florecer

Si lees mi historia, no quiero decirte que sigas mi camino, quiero decirte que sigas el tuyo propio y que seas consecuente con tus sueños y principios.

No es fácil, porque todo camino nuevo es único, este es un camino que solo tú puedes llevarlo a cabo para tu propia felicidad. Salir de tu zona de confort no es fácil, pero seguro vale la pena. Estudiar afuera no sólo es duro porque te enfrentas a otro sistema académico, a veces puedes sacrificar relaciones que nunca volverán porque tú te fuiste. Es duro que después de un largo día en una ciudad donde siquiera sabes preguntar la hora en la calle, llegas a casa frustrada y solo quieres compartir un té con tu mamá y tu hermana… pero no, siquiera tu gata está; allí estas tú sola en ese cuarto vacío, y allá ya es muy tarde para llamarles.

Pero estos desafíos te hacen crecer y florecer.

Cuando por fin puedes viajar a ver a tu familia, es tan llenador abrazarles fuerte y decir ‘Aquí estoy, y estoy bien’, luego le compartes aventuras, y esa tarde triste ya es lejana. Si tienes un sueño, síguelo. Busca becas y postula cuanto sea necesario, en tu camino también encontrarás gente que te apoyará en crecer. Si quieres seguir estudiando ciencias, contacta gente que trabaje en temas que te agraden y consúltales. Quienes componen la comunidad científica son gente como tú y yo, con miedos y pasiones, ambos aprendiendo y buscando crear ciencia de calidad.

Un ecosistema se fortalece si la diversidad crece, lo mismo pasa en las comunidades humanas; si quieres salir a estudiar ciencia en otros horizontes, date la oportunidad de explorar que sólo te hará crecer y enriquecer. Ten orgullo de tus orígenes, más aún si son indígenas, pero con el humilde deseo de aprender.

No hay un camino claro para nadie, siempre nos perdemos. Pero no estamos solas/solos en esta exploración de llegar a nuestras propias metas. Las raíces son las bases para que florezcamos y demos frutos. Jallalla!

Alexa Garin-Fernandez

Desde Ekpa’palek agradecemos a Alexa por compartir su historia así como le agradecemos el seguir apoyando a nuestros mentees dándoles consejos y animándolos/as a siempre ir por más como mentora en nuestro programa de mentorías profesionales. Si están interesados/as en contactarse con ella a través de nuestro programa de mentorías profesionales no duden en hacerlo visitando nuestra website (www.ekpapalek.com).

No todo se aprende en la escuela: intercambios, voluntariados y mentorías

Hoy le hicimos una entrevista a nuestra mentora Samantha Moreno, Colombiana, Periodista, bachiller en Relaciones Internacionales y mentora en Ekpa’palek. Samantha nos cuenta como el irse de intercambio a China y hacer muchos voluntariados mientras estudiaba en Australia la ayudó a ser la profesional que es ahora.

Orígenes

Nací y viví en Villavicencio, Colombia, hasta los seis años y luego viví en Barcelona por tres años. Cuando estuve de regreso en mi país continué mis estudios de primaria en Bogotá. En el 2013 hice un año de intercambio en Tianjin (China) y luego regresé a Colombia donde estudié Comunicacion Social y Periodismo en la Universidad de La Sabana por dos semestres y años más tarde terminé mi pregrado en la Universidad de Queensland (Australia).

La vida es un continuo viaje e intercambio de culturas, experiencias, idiomas y memorias. Es así que encontré que lo que me gustaba era compartir con la gente anécdotas, y no paraba de hacer preguntas.

Me atrevo a decir que fue siempre esa chispa de curiosidad que aún no se apaga, lo que me llevó a estudiar periodismo y más adelante relaciones internacionales en Brisbane, Australia.


Mi trabajo para estudiar en el extranjero

Mi carrera inició durante mi intercambio en China, en donde pude vivir y ser testigo del ´Sueño Australiano´, que para muchas familias representaba enviar a sus hijos/as a estudiar y quedarse a vivir en Australia. Nunca me imaginé llegar a compartir de manera tan especial ese sueño, hasta cuando a mi regreso a Colombia vi que podia hacerse realidad (o al menos en mi cabeza) ir a estudiar pregrado allá.

Mi familia así no tuviera recursos, tuvo el valor de no cortarme las alas y de dejarme soñar y aplicar a la unversidad de Queensland. Para mi eso fue suficiente.

De ahí para adelante se vino lo duro en el exterior: deudas, trabajos pesados, lágrimas y soledad. Pero a pesar de todo, siempre estuve rodeada de familia y amigos que conocí a lo largo de este viaje. Además siempre pensaba en el Carpe Diem. Tuve ese concepto siempre presente al levantarme cada mañana y hacer mil cosas para abrirme paso al mundo laboral de pasantías y voluntariados. Y es que la educación recibida en la universidad no era eso y ya… era la vida misma la que estaba esperándome fuera de las aulas, las actividades extracurriculares, el tennis, los trabajos de medio tiempo, escribir, hacer radio, conocer nuevas personas cada martes, etc.

Ahora que terminé el pregrado y regresé a Colombia, me preparo para continuar soñando en grande y cumpliendo metas, lo siguiente es ganarme una beca para estudiar una maestría en Ciencias Políticas en Australia.

Idiomas: Chino e Inglés

Los idiomas siempre me han encantado, entre más aprendo de un idioma, más bello encuentro comunicar lo que siento a través de su pronunciación y gramática. Cuando aprendí mandarín desde cero, estando ya en China tuve dificultad al expresarme con mis “papás chinos” de manera cordial y coherente. Sin embargo, ellos y mis compañeros/as de clase chinos me ayudaron bastante a entender y usar el idioma de modo sencillo. Fue así que no solo aprendí a usar corretamente los tonos y frases, sino que mejoré mi inglés.

Una vez en Australia, tuve la fortuna de poder practicar mandarín e Inglés sin temor a equivocarme. Eso si, aún sigo aprendiendo todos los días de ambos idiomas.

No todo se aprende en la universidad

Cuando no estudiaba en la universidad, hacía muchas cosas más.

Por ejemplo: hacia radio comunitaria, voluntariados en varias organizaciones no gubernamentales dedicadas a erradicar la pobreza y a defender los derechos de grupos minoritarios, y gubernamentales con el partido Verde en el área de participación comuntaria. Al tiempo trabajé como cajera en un estadio de rugby y era niñera algunos fines de semana.

Además, he tenido la fortuna de aprender y ser guiada por tres increíbles mentores a lo largo de mi carrera. La primera fue mi profesor de filosofia del colegio, que me incentivó a ser mi mejor versión y a pensar de manera crítica. La segunda fue mi asesora académica que durante mi pregrado estuvo revisando y ayudándome en la redacción de mis trabajos, al igual que me enseñó a ver la vida con un sentido estoico y a saber que ‘todo pasa’, sean problemas o soluciones.

Y la tercera persona es mi mentora profesional, Latina, también que me hizo reflexionar sobre las injusticias a las que estamos expuestos a diario sin darnos cuenta, y a querer y atesorar la literatura  como un arma mortal contra la violencia y la monotonía. A ellos les estoy siempre agradecida.

Mis recomendaciones para los estudiantes

Le recomendaría a quienes empiezan a verse fuera, que miren el mundo sin fronteras ni colores. Que no tengan prejuicios de un lugar o gente, por que vivir es sorprenderse. Y en la sorpresa está el encanto.

Desde Ekpa’palek agradecemos a Samantha Moreno por compartir su historia así como le agradecemos el seguir apoyando a nuestros mentees dándoles consejos y animándolos/as a siempre ir por más como mentora en nuestro programa de mentorías profesionales. Si están interesados/as en contactarse con ella a través de nuestro programa de mentorías profesionales no duden en hacerlo visitando nuestra website (www.ekpapalek.com).

Ocho recomendaciones para cumplir tus sueños profesionales

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María del Pilar Márquez, mentora en Ekpa’palek, comparte con los/as lectores del blog 8 tips que le ayudaron a lograr sus metas. Esperamos que su historia te animé e inspire a perseguir tus objetivos profesionales y personales.

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Orígenes

Nací y crecí en Lima-Perú. Estudie la primaria y secundaria en una escuela muy cerca a mi casa en Pueblo Libre, luego continué la carrera de Ciencias Biológicas (con mención en Microbiología) en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Algunos años después obtuve mi Ph.D. en Fitopatología en la Universidad de Wisconsin en Madison (USA). Mientras crecí siempre estuve inspirada en estudiar ciencias debido a que mi papá era científico y mi mamá docente de primaria.

“Recuerdo de niña pasar las hojas de los libros de papá sobre el origen del universo y quedarme impresionada con las imágenes de los planetas y las galaxias. Me fascinaba imaginar lo que aún no entendía y me intrigaba. Hacía demasiadas preguntas y eso me hacia feliz. Sí, yo fui de aquellas que se cuestionaba todo. Cuando era adolescente, sabía que mi camino era por ciencias aún cuando no tenía muy clara qué rama me apasionaba”.

Recomendación #1: tener varios planes

Al salir de la universidad tuve la oportunidad de hacer una pasantía (que luego se convirtió en beca para tesis pre-grado) en el laboratorio de Bacteriología en el Centro Internacional de la Papa– CIP (Lima-Perú). En el CIP descubrí mi pasión por los sistemas vegetales y sus interacciones con los organismos que causan enfermedades en ellos.

Como siempre he sido una persona que le gusta tener miles de planes, en paralelo a mi tesis, me pasaba horas de horas en el internet buscando como aplicar a becas o cómo conseguir conexiones con investigadores en el extranjero

Por entonces (hace más de 10 años) no había tanta información disponible sobre becas o pasantías, así que todo tomaba más tiempo de entender. Yo tenía en mente irme a Bélgica. Postulé a una beca ahí y fui aceptada en una universidad, pero no me dieron la beca de manutención porque necesitaba algún arraigo en Perú como un trabajo en planilla.

Era tiempo entonces de aplicar a mi plan B: Estados Unidos. Un amigo había conseguido ir a Texas y me contó como era el sistema de becas en ese país. Con el dinero que me pagaban en el CIP mientras hacía la pasantía, me pagué los cursos de inglés como el TOEFL y el GRE. Yo ya había estudiado inglés on/off durante la universidad gracias al apoyo de mis padres, pero solo llegué el nivel intermedio, aún así, me lancé a tomar los exámenes internacionales.

Plan C: Brasil. Me metí entonces a estudiar portugués. No llegue a necesitarlo, pero me hubiera gustado aprenderlo más.

Postulé a tres universidades en USA y fue aceptada en dos, pero sólo una tenía dinero para ofrecerme una asistencia económica así que empaqué muchos abrigos y chalinas y me fui a uno de los estados más fríos de USA, Wisconsin.

Llevé sólo una maleta de ropa, pero muchas otras llenas de emoción, aventura y expectativas, aunque también de incertidumbre y miedo”.

Recomendación #2: No tener miedo a los desconocido

Tenía una ilusión inmensa por mi futuro la cual era tan grande como la pena de dejar Perú, mi familia, mis amigos¿Cómo se podía estar tan feliz y triste a la vez?  En el fondo sabía que si me subía al avión no volvería a ser la misma pues me iba en busca de mis sueños y eso me cambiaría la vida para bien.

Así fue, he vivido la aventura más gratificante y enriquecedora de mi vida sin dejar atrás que ha sido dura también. Si me preguntas cual fue mi clave: plan A, plan B, plan C. Siempre tenía alternativas que me servían de motivación. Si una fallaba, decía “NEXT” y no perdía mi tiempo en decepcionarme.

Recomendación 3: Dominar otros idiomas

Me han gustado los idiomas desde muy chica. Estudié francés mientras estuve en la secundaria. Lo llegué a hablar muy bien y a pesar que no lo he practicado por muchos años aún puedo leer y entender cuando lo hablan. Está en el fondo de mi cerebro listo a salir cuando lo necesite. El inglés lo estudié intermitente durante la universidad (5 años) por eso sólo llegué a completar 2 de los 3 años que se necesita para ser proficiente.

Aún así, pasé los exámenes internacionales después de un arduo trabajo. Sin embargo, llegué a USA y me sentí morir pues la gente hablaba muy rápido y no les entendía mucho, menos cuando hablaban inglés técnico como en las clases.

Decidí no darme por vencida y me dije: bueno pues, no les entenderé cuando hablan, pero sí cuando leo, así que leía muchísimo para nivelarme. Aún así, era tímida para hablar, pero con el tiempo aprendí que así cometa errores en inglés es mejor intentarlo que callarlo. Redactar en inglés fue un reto más grande que hablarlo, no sólo por la gramática del idioma, pero mucho más aun por el estilo de redacción en ciencia, el cual es mucho más directo y conciso. Mi único salvavidas era otra vez: leer. Muchos años después aún sigo aprendiendo.

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Recomendación #4: Sácale provecho a vivir fuera de tu país

Como estudiante viví una vida de retos todo el tiempo. Tenía que aprender el sistema de educación de postgrado inmerso en un sistema de educación estadounidense totalmente nuevo para mí. Era muchos cambios, difícil al inicio, pero no imposible.

En el post-grado te enseñan a pensar más que a memorizar, a crear más que repetir, a arriesgar más que temer.

Me costó, pero ahora lo valoro mucho. Ser estudiante de PhD me trajo también mucha frustración, específicamente cuando los experimentos no salen como esperas y tienes que pasar innumerables horas en el laboratorio aprendiendo que en el fracaso nace la perseverancia.

Mi mentora me dijo un día que ser un PhD no es sólo dominar un área del conocimiento es dominar tus miedos pues al final eres capaz de asumir retos desde cero y hacer ellos un trabajo excelente.

Desde entonces nada parece imposible. Los estadounidenses son gente muy abierta y transparente. He tenido la dicha absoluta de conocer gente maravillosa e inspiradora. Para ellos/as todo se puede, siempre dicen “why not?” y eso me inspira. Dentro de mi doctorado pude viajar mucho, dentro y fuera de USA y conocer gente de muchos países.

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“Viajar enriquece tu visión del mundo, aprendes a conocer diferentes formas de vivir y pensar …..y por qué no, la pasas bien conociendo otras culturas, otros enfoques científicos y mejor aun, una forma diferente de ver la vida”

Recomendación #5: Dedica un tiempo para disfrutarte

En mi tiempo libre hacía deporte, jugaba futbol cuando podía y salía a hacer caminatas cuando no hacía frío. Me gustaba mucho ir al lago y simplemente disfrutar de una buena lectura. Sin embargo, siempre que me preguntan sobre mi hobbie dudo mucho al decir que es. Esto radica en que siento que siempre viví una vida a la carrera, llena de metas académicas que llenar sin pensar que lo más bonito de una escalada no es la cima sino el camino, aquel que no me pare a mirar.

Hoy muchos años después diría que recién ahora me he dado la oportunidad de apreciar la música, el arte, los idiomas, las culturas. Vivo aprendiendo de todo: un día me vuelvo adicta de duolingo, otro día a los TEDtalks, investigo sobre política y otro, aprendo algo tan simple de como coser un vestido de niñas.

Sí, mi hobbie es aprender algo que no sé, en un área nueva para mí (que no sea ciencia). Lo disfruto mucho.

Recomendación #6: busca por mentores

Mi primer mentor fue mi padre. Su inteligencia mi inspiró, su dedicación por la ciencia me impresionó y su pasión por el saber me motivó. La segunda mentora fue mi jefa en el CIP, ella me dió la oportunidad de descubrir mi pasión por la fitopatología dándome su confianza para liderar mi proyecto de tesis. La tercera ha sido mi profesora de doctorado, ella es una persona increíble como investigadora y como ser humano. Tiene una inteligencia asombrosa, bastaba en darle dos párrafos sobre algún tema para que ella te ideas para todo un capítulo de tesis. Su paciencia y confianza han sido la base sólida de mi formación doctoral. Aún cuando me la encuentro después de años en reuniones científicas siento que hablar con ella es leerte cinco libros en un segundo.

Recomendación #7: Perseverancia y resiliencia

Les diría que nunca se desmoronen si algo no sale a la primera, tengan planes, miles de ellos para seguir soñando. Se sueña con perseverancia y trabajo duro. En el extranjero la gente no se fija si acabaste la carrera primero que todos o que no dejaste ningún curso o si tuviste las notas perfectas. Muchas veces se valora tu experiencia en proyectos y en tu capacidad de hacer muchas cosas a la vez (multitasking).

Cuando algo no sale como queremos, a veces es mejor, pues lo que no queríamos o lo que imaginábamos como negativo, a veces se convierte en ese “twist” que la vida da y que te cambia el rumbo, muchas veces para mejor”.

Recomendación opcional: Estudia fitopatología!

El mundo depende de la agricultura y ésta de las condiciones que le permitan generar alimentos accesibles y sanos. La fitopatología es la base para armonizar este sistema. En mi actual empleo trabajo con una fitopatología aplicada en un marco económico de exportación. Tengo la oportunidad de hacer desarrollo e investigación dentro de mi laboratorio y tengo autonomía para generar proyectos.

Muchos fitopatólogos están dedicados a la parte académica (netamente investigación), otros como yo trabajamos para el sector gubernamental y otros están dedicados a servir a la industria agrícola. La fitopatología es cambiante debido a que el sistema planta-patógeno-ambiente también lo es, una arista se mueve o afecta las otras dos. Creo que el adaptarse a esas tendencias hace que siempre estemos evolucionando como carrera para poder cubrir las necesidades en el agro.


Desde Ekpa’palek agradecemos a María del Pilar por compartir su historia así como  le agradecemos el seguir apoyando a nuestros mentees dándoles consejos y animándolos/as a siempre ir por más. Si están interesados/as en contactarse con ella a través de nuestro programa de mentorías profesionales no duden en hacerlo visitando nuestra website (www.ekpapalek.com).

Vilma y Clarissa